Un centro público sadense incorpora cada día a un par de alumnos de tres años dentro del período de adaptación que se desarrolla a lo largo del mes de septiembre
24 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.La vuelta al cole es dura para todos, profesores, padres y, aunque casi son los que menos se quejan, también para los alumnos. Y lo es más para los que se estrenan por primera vez en las aulas.
La escolarización a los tres años roza el cien por cien en Galicia, y aunque muchos menores ya saben lo que es separarse de papá y mamá y convivir con otros niños a través de las guarderías, el inicio de la escolarización necesita un período de adaptación. La Consellería de Educación establece que este curso para los niños de tres años ese proceso se desarrollará entre los días 12 y 28 de este mes. El 1 de octubre todos harán el horario habitual con las cinco horas lectivas. Aunque los centros son los que diseñan el modelo de adaptación, la Xunta editó una guía con propuestas.
Uno de los modelos más llamativos es el del colegio Pedro Barrié de la Maza, de Mondego, en el concello coruñés de Sada, que tiene tres aulas de tres años, con 68 niños. El primer día del período de adaptación fueron dos escolares por aula, el segundo dos más, y así sucesivamente hasta que lleguen todos los alumnos. Lo malo es que hay niños que aún no han ido, mientras los primeros llevan más de una semana de clase. Y los padres se quejan de que el sistema les fue comunicado solo dos días antes del comienzo oficial del curso.
En ese centro, los docentes prestan más atención a los menores que llegan nuevos hasta la fecha en que llegan los últimos y se trabaja ya con toda el aula.
En el colegio Pío XII de Santiago, por ejemplo, todo está estipulado. El día 12, primer día de clases, hubo reunión. Los días 13, 14 y 17 los profesores mantuvieron reuniones individuales de media hora con los padres y sus niños para saber si los menores comen bien, si duermen, si tienen alguna enfermedad o cómo se relacionan. En la semana del 18 al 21 cada aula se divide en dos grupos. Uno acude de 10 a 11.30 y el otro de 12 a 13.30. Y ya esta semana -la última de la adaptación-, todos los niños van juntos de diez a una de la tarde.
Lo más habitual es dividir en dos los grupos, como en el colegio Esteiro de Ferrol, en donde hasta el día 28 los niños van dos horas todos los días con la mitad de la clase. Sobre la adaptación, el director del Pío XII reconoce que los primeros días es difícil. «Ás veces aínda chora a mamá», bromea. Y los niños, aunque las lágrimas son su primera reacción al quedarse solos, «aos cinco minutos xa están ben», señala el responsable de este centro compostelano.