El 50% del trazado del ferrocarril gallego data del siglo XIX

GALICIA

Nueve líneas son anteriores a 1899 y la más moderna es de 1958 Idean un plan con autobuses lanzadera para paliar las carencias y aportar usuarios al AVE

08 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

El recorrido que hace el tren por Galicia es exactamente igual que el que realizaba a mediados de los años cincuenta y, lo que es peor, apenas ha variado desde el siglo XIX para la mayor parte del trazado que discurre por la comunidad. Un total de 434 kilómetros de los 891 que forman el mapa férreo de Galicia (vía estrecha al margen) siguen el mismo dibujo que trazaban las máquinas de vapor en sus primeros recorridos gallegos. Nueve de las once líneas existentes fueron construidas entre 1873 y 1899, pero los cuatro tramos creados durante el siglo XX no aportaron tampoco demasiada modernidad a la red del ferrocarril galaico. Sus proyectos y las técnicas empleadas siguieron casi al pie de la letra los criterios de la centuria anterior. Futuro condicionado Los sinuosos trazados, las pendientes asumidas y las complicadas soluciones adoptadas para el tren gallego a lo largo de dos siglos han condicionado de una manera definitiva el desarrollo del ferrocarril hasta hacerlo cada vez menos competitivo, sobre todo en el interior del país, favoreciendo además su despoblamiento. Así lo estima el catedrático del Grupo de Ferrocarriles y Transportes de la Escuela Superior de Ingenieros de A Coruña, Miguel Rodríguez Bugarín, quien contrapone la triple transformación que vivieron las carreteras de unión con la Meseta en el último siglo para evidenciar el desfase y abandono del tren en Galicia. «No se han tocado para nada las líneas gallegas, y aunque los materiales son de lo mejor, las curvas siguen igual que entonces salvo pequeñas correcciones», recalca, a excepción de los 32 kilómetros de nueva planta que ya han entrado en funcionamiento entre A Coruña y Santiago para acoger el paso del AVE. Según certifica Rodríguez Bugarín, uno de los más reputados estudiosos del tren en España, «los antiguos trazados del tren condicionan de tal manera su explotación que no permiten velocidades modernas». Pensar en modificar esos tramos, como por ejemplo se hizo en la tercera línea más antigua de España (Madrid-Valencia) para convertirla en la más moderna hasta que llegó el AVE, resulta imposible en Galicia debido a los altos costes de las obras, la pérdida de población y la consecuente falta de demanda y justificación social. Para paliar dicha situación Rodríguez Bugarín ultima un proyecto con el que se trataría de modernizar el ferrocarril gallego mediante su comunicación y estrecha coordinación con el autobús interurbano, transporte que mueve entre municipios a 2,5 millones de gallegos al año. Miguel Rodríguez Bugarín considera que sólo adoptando herramientas reales que garanticen la movilidad interior se podría llegar a frenar la creciente despoblación y reducir la desigualdad de oportunidades entre los habitantes de la costa y el interior. El equipo del catedrático coruñés propone por ello un sistema de billete único que, mediante autobús, enlace con el tren donde éste no llegue o lo haga con escasa frecuencia. Reto para la Xunta Rodríguez Bugarín concluirá a mediados de año dicho proyecto, pensado para mejorar la comunicación de los territorios fronterizos del interior entre el norte de Portugal y el sur de Galicia. Sin embargo, estima que también puede ser adoptado para zonas exclusivas de la comunidad y en especial pensando en un mejor uso de la alta velocidad. «Su éxito depende de una eficiente coordinación, que evite tiempos de espera al pasajero, y de un precio ajustado», señala el catedrático. Para él la Xunta debería asumir el reto de utilizar un sistema similar para acercar todas las comarcas al tren. «Ese tren no puede parar en todos los pueblos, pero hay que garantizar que todos lo puedan utilizar», insiste Rodríguez Bugarín, que cree que así se podrán lograr más frecuencias para el AVE.