La culpa es del que lo cuenta, y luego ya veremos...

La Voz LUÍS VENTOSO

GALICIA

07 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

COMO toda obra humana, los periódicos son creaciones mejorables. Por volumen de palabras, se trata de escribir un libro cada día. Y con una dificultad añadida: en menos de 13 horas de trabajo hay que de contar lo que ha ocurrido en la jornada (a veces con la hostilidad manifiesta de los protagonistas de las noticias, que procuran tergiversar lo acaecido). El objetivo único, si se cumple con la esencia del oficio, es atender al público, que demanda relatos de hechos ciertos que le permitan entender el mundo y poder tomar sus decisiones políticas. Pero una cosa es admitir las limitaciones del oficio periodístico y otra muy distinta es el extendido resabio autoritario que lleva a culpar al narrador de unas realidades que él se limita a contar. En Galicia, aunque vamos mejorando, nos falta gimnasia democrática. La crítica se encaja muy mal y son muchos los que intentan maquillar su realidad denigrando a quien la cuenta. Los ejemplos abundan en todos los frentes: El presidente del equipo de fútbol que dice año tras año que nada en el superávit y denigra a quien advierte de las rarezas de sus balances... hasta que los jugadores acaban lamentándose en público de que ya no hay caja para pagarles la nómina. O la historia de otro presidente, que empeña el erario público en un museo inútil y no demandado, da todo por arreglado, ve infundadas las críticas... y acaba pidiendo papas al Estado para que lo saque de un laberinto en que él mismo se ha metido. O la sorprendente excusa de que no hubo más colapso en las urgencias del Sergas que el que se inventaron los pérfidos medios de comunicación. Sería interesante saber qué opinan del papel de la prensa los pacientes gallegos que tienen cita médica para dentro de seis, siete u ocho meses.