Lobos hambrientos tras los fuegos aumentan sus ataques en aldeas

X. Carreira LUGO

GALICIA

Ganaderos y ecologistas atribuyen a los incendios la creciente cercanía de los animales Las manadas afrontan recorridos cada vez más largos para conseguir alimentos

21 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

Los lobos gallegos -hasta 600 ejemplares- se están haciendo cada día más urbanos, acercándose como nunca a núcleos poblados, especialmente en comarcas de A Coruña y Pontevedra, donde desde el mes de septiembre aumentaron los ataques a reses. Los paisanos atribuyen esta situación a que los animales se quedaron en los montes sin buena parte de su alimento tras los incendios devastadores del pasado verano; una teoría que avalan algunos ecologistas. Dos biólogos gallegos expertos en este tipo de fauna no descartaron, al ser consultados, que se esté produciendo este fenómeno, si bien alertaron de que los lobos en Galicia se están quedando sin comida no sólo por los fuegos forestales, sino por la falta de carroña en los montes. Los ataques en zonas de Lalín, A Estrada, Mazaricos y en varios concellos de la Costa da Morte fueron numerosos en los últimos meses. En núcleos de Redondela los vecinos están preocupados y aseguran que los lobos llegan a las cercanías de las casas. En Amil (Pontevedra) las manadas atacaron a los caballos del monte Acibal, según varias denuncias presentadas ante el Seprona, mientras en la provincia de Lugo, curiosamente la menos afectada por la ola de incendios del pasado verano, los ataques están siendo inferiores a otros años. Uno de los responsables de la asociación ecologista Adega, Daniel López Vispo, asegura que en muchas zonas de la comunidad, y especialmente en el sur, los lobos se quedaron sin sus presas, conejos, jabalíes e incluso caballos de monte. «É moi normal que ante esta situación teñan que achegarse ás praderías próximas ás casas para atacar ao gando», expresó este ecologista. El biólogo Xavier Vázquez Pumariño, experto en fauna gallega, no descarta que los lobos estén realizando desplazamientos más largos de los habituales en busca de alimento, al estar muchos de sus hábitats quemados. De todos modos, advierte de que «é difícil facer un diagnóstico sen ver ao enfermo, e neste caso a Xunta non financia a realización dos estudos». «Maior mobilidade» Otro especialista también biólogo, Pedro Alonso Iglesias, explicó que los incendios agravaron «unha tendencia que se vén dando desde hai algún tempo e que consiste nunha maior mobilidade da poboación lobeira na procura de alimentos». Este experto recuerda, por ejemplo, que en el año 1989 el fuego arrasó más de 200.000 hectáreas en toda Galicia, «pero había unha maior densidade de vertedoiros que agora desapareceron». Por aquel entonces todavía estaba permitido arrojar en los montes reses muertas. Actualmente ya no, y los que lo pagan son, entre otros, los lobos. A todo ello hay que añadir la muerte de otros animales debido a las llamas. En las cumbres de la sierra de O Faro, entre Chantada y Rodeiro, los cazadores aseguran que la falta de alimentos está llevando a las manadas a recurrir a los corzos. Lo mismo parece ocurrir en otros lugares. «A mobilidade dos lobos aumentou porque se hai uns anos tiñan un radio de cinco quilómetros nos que podían atopar fixo varios vertedoiros, agora estes desapareceron, o que os obriga a desplazarse moito máis lonxe», añadió Alonso.