El iceberg de una vergüenza

La Voz LUÍS VENTOSO

GALICIA

Lo más trascendente del accidente de Palencia son las víctimas: seis muertos y 19 heridos, uno de ellos muy grave, nuestro paisano Diego Fernández. Pero la tragedia debe dar pie para airear un agravio: el obsoleto servicio ferroviario con que Renfe y el Estado castigan a Galicia. Aunque dicen que no guarda relación con el siniestro, las locomotoras tenían 20 años de antigüedad y una de ellas aún era de gasóleo. El tren que une Galicia con Francia tampoco ofrece el confort propio del siglo XXI y sus horarios son de mediados del siglo pasado: más de once horas para ir de Vigo a Hendaya. ¿Se acuerdan de cómo acabó el 2005? Cuatrocientos gallegos tirados en el páramo leonés por una avería durante cinco horas, en plena noche de Navidad. Renfe no los indemnizó. Tampoco nadie compensará a Galicia por tener su AVE en el 2014, cuando 20 millones de españoles disfrutarán de ese servicio el año que viene. El choque es el lacerante iceberg de una vergüenza.