Un centenar de trabajadores municipales irrumpen en el Concello de Pontevedra, lanzan huevos contra los concejales y vacían un extintor en protesta por el convenio colectivo.
12 jun 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?l conflicto que mantienen los funcionarios del Concello de Pontevedra por la negociación del convenio colectivo alcanzó ayer un elevado nivel de crispación tras la irrupción en la casa consistorial de más de cien trabajadores que lanzaron huevos contra el gobierno del BNG y vaciaron un extintor en el salón de plenos. Aunque los protagonistas imprimieron a la protesta cierto jolgorio, el equipo de Fernández Lores se encargó después de hacer una valoración muy seria de la situación, calificando lo sucedido de «intolerables actos violentos de destrozo», sin descartar posibles expedientes de sanción. Tras concentrarse en la calle, los funcionarios entraron en el consistorio y burlaron una barrera de policías locales para tomar la escalinata interior y llegar al primer piso. En ese instante, la junta de gobierno local, presidida por el alcalde, celebraba su habitual sesión de los lunes en la sala de comisiones, donde se escuchó la atronadora protesta que se estaba produciendo de puertas afuera, a base de pitos y sirenas. Entre los cánticos taurinos y futbolísticos de Paquito el Chocolatero y A por ellos oé, la protesta alcanzó los momentos más tensos al acceder algunos manifestantes al salón de plenos y vaciar un extintor. Mientras tanto, otros se arremolinaban delante del acceso a las dependencias de la alcaldía, protegida por la Policía Local, y conseguían lanzar y colar algunos huevos por la puerta entreabierta. Al parecer, uno de esos huevos alcanzó, aunque no de lleno, al concejal nacionalista Guillerme Vázquez, que salía con sus compañeros de la junta de gobierno por un pasillo interior. Los funcionarios dieron por finalizada la protesta al recibir los agentes de policía la orden de desalojarlos e identificar a los responsables del desorden. Evitaron así poner en un compromiso a sus compañeros policías de servicio. El gobierno local suspendió la negociación colectiva ante estos hechos, que atribuyó a intenciones políticas de ciertos sindicalistas.