Este equipo es una banda

La Voz

GALICIA

LEANDRO

La policía detuvo a diez «camellos» que para no levantar sospechas se hacían pasar por un club de fútbol para así traficar a sus anchas con hachís entre Ceuta y Cádiz

03 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

El «Guillén Moreno» siempre jugaba fuera de casa. Todos los sábados por la noche, el ferry que une Algeriras con Ceuta contaba entre sus pasajeros con sus diez jugadores en chándal. Decían que eran futbolistas, pero lo cierto es que eran unos auténticos cuentistas, pues se dedicaban a pasar hachís de Marruecos a Cádiz como Perico por su casa. Para no levantar sospechas se hacían pasar por un equipo de fútbol sala, vestidos con chándal y camisetas, hablando sin parar de penaltis, fueras de juego y lesiones. Decían que iban a jugar un partido y regresaban con una partida. Y con esa estrategia del despiste lograron burlar ni se sabe cuántas veces el control policial. Cruzaban la frontera con ropa deportiva bajo la que ocultaban decenas de bolsitas de hachís. Los investigadores calculan que cada uno escondía tres kilos y medio. Durante la semana entrenaban el regate (a la poli) y llegaba el sábado y la expedición embarcaba en Algericas para jugar su partido. Viajaban siempre los mismos, una plantilla compuesta por diez muchachos de entre 15 y 25 años y con un entrenador al frente, un hombre de 49 años que sabía tanto de fútbol como de numismática asiria. Todo un técnico, pero de pata de cabra, instrumento del que era un virtuoso y que tanto uso le dio a lo largo de su vida que con ésta ya son diez las veces que lo detuvieron. Lo que más impresionaba de esta banda en el momento de pasar la frontera, aparte de sus dotes físicas apabullantes -las bolsas de droga pegadas al cuerpo les hacía piernas de Roberto Carlos-, era su actitud amistosa. Educados a rabiar, comentaban jugadas que no se habían visto más que en los campos de su imaginación. Discutían por aquel penalti que no les habían querido pitar o se hacían carantoñas por aquella falta bien tirada. Era un equipo... de trincones. Delincuentes habituales La plantilla estaba compuesta por jóvenes de dedos hábiles, capaces de quitarle las herraduras a un caballo al galope. Todos arrastraban antecedentes penales. Ahora se investiga cuántas veces fueron a jugar a Ceuta. De cuántos kilos de hachís estamos hablando. La detención del equipo se produjo el domingo, durante un intenso aguacero. La policía, que ya pisaba sus huellas, sabía que la banda se distribuía en dos coches que los esperaban en el puerto de Algeriras para transportar la droga a Cádiz. Allí montaron un operativo. Finalmente, en el momento de la interceptación del vehículo se produjo un accidente cuando uno de los camellos quiso evitar el control policial, colisionando con el coche de la policía. Y ni con esas se arrugaron. Aceleraron los coches protagonizando con la policía una persecución de película por las calles de Cádiz, siendo interceptados en las inmediaciones de la barriada de Loreto. En el momento de la intervención, algunos ocupantes de los vehículos se dieron a la fuga en varias direcciones, siendo uno detenido en el momento y el resto posteriormente. Al haber huido dos personas que iban forradas de bellotas de hachís y temiendo que éstos se desprendieran de ellas para no ser detenidos con el material encima, los funcionarios actuantes peinaron las inmediaciones del lugar de la huida, encontrándose junto a un contenedor de basura de la plaza de Loreto el material transportado por uno de ellos. Según señaló el comisario, de los diez detenidos, «que no han colaborado en nada», dos se encuentran en libertad con cargos, seis están a la espera de lo que dictamine la Autoridad Judicial y otros dos, menores de edad, están a disposición de la Fiscalía de Menores.