Entre ellos, se estudia fomentar económicamente a las universidades que creen plazas estables El nuevo plan de I+D incluirá un programa de promoción y absorción de investigadores.
21 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.Representantes de los colectivos de investigadores Ramón y Cajal -un programa del Ministerio de Educación- y Parga Pondal -creado por la Xunta- se reunieron ayer con el conselleiro de Industria y el director xeral de I+D para encontrar soluciones a su precariedad laboral. La fuga de cerebros al extranjero es una realidad que afecta desde hace años a las universidades gallegas. Para paliarlo se crearon los programas Parga Pondal -de la Xunta- y Ramón y Cajal -del Estado-, de los que se benefician en Galicia alrededor de doscientos científicos de élite. Las dificultades a las que se enfrentan estos investigadores son las escasas posibilidades de estabilizarse cuando finalicen sus contratos, ya que los primeros terminan ya el próximo año. Para retener a estos científicos, el Ministerio de Educación acaba de poner en marcha el programa I3, por el que las universidades que creen plazas estables para estos investigadores recibirán ayudas equivalentes a los tres primeros años de sueldo. La Xunta se ha comprometido a reforzar este programa a través de diversos mecanismos, entre ellos financiar durante otro período estas plazas. El nuevo director xeral de I+D, Salustiano Mato, que junto con el conselleiro de Industria, Fernando Blanco, se reunió ayer con los representantes de estos dos colectivos de investigadores, recordó que estudiarán los Presupuestos para analizar hasta qué punto puede reforzarse este proyecto. Estas ayudas y otros programas complementarios, como un plan de promoción y absorción de investigadores, estarán incluidos en el plan de I+D 2006-2010, que estará listo a finales de año. Mato recordó que el capital humano es la parte más relevante del I+D+i, por lo que se pondrán en marcha medidas a corto y medio o largo plazo. Entre las que se articularán a corto plazo figuran las destinadas a conseguir empleo estable para los investigadores que terminan sus contratos, mientras que a largo plazo se crearán fórmulas para incentivar a los agentes sociales -universidades, centros de investigación y empresas con departamentos de I+D- para invertir en el capital humano. El presidente del colectivo Isidro Parga Pondal -algo menos de 150 en Galicia, aunque los últimos todavía están en fase de incorporación a sus puestos de trabajo-, Álvaro Gil, señaló que en la reunión se les garantizó, al menos verbalmente, una estabilidad laboral tanto a corto como a largo plazo. «En decembro nos convocarán para explicarnos como se fará, xa que vai a ir en función do presuposto», indicó. Críticas El programa I3 puesto en marcha por el secretario de Política Científica del Ministerio de Educación, Salvador Barberá, también ha recibido críticas. Para el colectivo de investigadores que trabajan en precario es «un remiendo muy remendado», ya que después de tres años serán las universidades -muchas veces con escasa capacidad de maniobra financiera- las que tendrán que pagar las plazas.