Análisis | Fomento y las campañas electorales La ministra acude puntual a su cita con las elecciones vascas y compromete el inicio del AVE Bilbao-Vitoria para el 2006
29 mar 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?uando la ministra de Fomento, Magdalena Álvarez, denunció hace unos meses cierta «obsesión» generalizada por la alta velocidad, quizás era porque aún no había saboreado los réditos políticos de estas infraestructuras. Pero la candidez siempre tiene un límite y la ministra ha acudido puntual a su cita con las elecciones vascas para echarle una mano a los socialistas de Patxi López con la previsible pócima ferroviaria. No hubo inauguraciones, tampoco primeras piedras -la ministra prefiere las obras terminadas, por eso no asistirá al inicio de los trabajos en el nuevo puerto exterior coruñés-. En su visita de ayer a Bilbao, Álvarez esbozó una promesa: las obras de la Y vasca, la línea de alta velocidad que unirá las tres capitales, comenzarán en el 2006 en el tramo Bilbao-Vitoria. Resulta, al final, que la «obsesión» por el AVE cobra un sentido: es un arma electoralista cargada de futuro, como ya demostró en su momento su predecesor, Francisco Álvarez Cascos, mucho más propenso, él sí, a la siembra de piedras primigenias. Todo indica que Magdalena Álvarez se dejará caer por Galicia en octubre o antes, cuando las elecciones gallegas sean algo más que una nebulosa previsión otoñal. Incluso socialistas como Antón Louro admitieron recientemente que las licitaciones de Fomento en Galicia se acelerarán en el segundo semestre, cuestión que quizás explique el hecho de que languidezcan durante el primero. La baza ministerial y el Plan Galicia -reasumido, revisitado y replanteado- será una de las grandes partidas que el PSOE jugará en el escenario electoral. Para entonces, todos se habrán contagiado de la «obsesión» por el AVE.