El vecino de Cambre que mató a su padre ingresó en la prisión de Teixeiro tras prestar declaración

La Voz LA VOZ | A CORUÑA

GALICIA

CÉSAR QUIAN

01 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Alberto García Gómez, el cambrés de 35 años que degolló el pasado lunes a su padre, Juan García García, tras discutir con él en el domicilio familiar, prestó ayer declaración en el Juzgado de Instrucción número 4 de A Coruña, donde fue decretado su ingreso en prisión por un presunto delito de homicidio. Conducido por la Guardia Civil hasta el centro penitenciario de Teixeiro, el supuesto parricida intentó ocultar su rostro con la cazadora durante su traslado para evitar a los medios de comunicación. Entierro Tras serle practicada la autopsia en el depósito del complejo hospitalario Juan Canalejo, el cadáver de Juan García, de 75 años y capitán en reserva de la policía nacional, permanecerá en el Tanatorio Eiroa, en la avenida de Almeiras, hasta que hoy, a las cinco y cuarto de la tarde, se oficie el funeral en la iglesia parroquial de Santa María de Cambre. Posteriormente, se celebrará el entierro en el cementerio municipal de la misma localidad. Alberto García había reconocido en el momento de su arresto que se enfrentó a su padre debido a que éste pretendía que ingresara en un centro de desintoxicación, ya que era consumidor de drogas. Durante el enfrentamiento, que se produjo en la cocina de la vivienda familiar situada en el número 77 de la carretera que une O Temple con Cambre, el padre intentó repeler la agresión interponiendo una silla, pero Alberto García cogió un cuchillo y le segó la yugular, lo que le provocó la muerte. En el momento del suceso también se encontraba en casa la madre, María del Carmen Gómez Mallo, que recibió un corte en la mano derecha y fue trasladada por el 061; sin embargo, los servicios de emergencia ya no pudieron hacer nada por salvar la vida de su marido. Veinticuatro horas más tarde, los vecinos de Cambre continuaban sorprendidos por la noticia. El matrimonio es natural del municipio, muy conocido y tienen cuatro hijos, aunque sólo Alberto y su hermana de 29 años seguían viviendo en el chalé con los padres. Residentes en la zona reconocen que la imagen del supuesto parricida en los últimos tiempos era muy mala; andaba siempre solo y era público su problema con las drogas. Además, apuntan que el carácter extremadamente estricto del padre, al que muchos definen como «un home moi recto», había conllevado anteriores enfrentamientos.