La encrucijada entre Oriente y Occidente

La Voz

GALICIA

P. GONZÁLEZ

Reportaje | La Voz recorre tres de las dársenas más importantes de la UE Algeciras, principal puerto español por encima de Valencia y Barcelona, se ha convertido en el nodo logístico del comercio de contenedores entre la pujante industria asiática y Europa.

29 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Cuando los árabes posaron por primera vez sus pies sobre la isla verde ( Al-Yazirat Al-Jadra ), a principios del siglo VIII, sabían que Algeciras era un enclave estratégico y ya entonces se convirtió en el principal cordón umbilical con el Magreb. Los tiempos cambian y, como los puertos gallegos, el de Algeciras afronta su adaptación a los tráficos del futuro, pero con una versatilidad que viene dada por las propias características naturales de su bahía y una estrategia comercial pragmática basada en el conocimiento de los nuevos rumbos del tráfico marítimo. Esta situación privilegiada puede observarse desde la torre de control de Salvamento Marítimo, situada muy cerca de la sede de la Autoridad Portuaria. Los majestuosos montes de Tánger se divisan entre los cristales tintados. Un poco más cerca, los petroleros y portacontenedores circulan en procesión continua por el Estrecho, mientras que los técnicos de la torre observan sin pestañear las proyecciones de rumbo en el radar. Al lado de ellos, el controlador de los atraques y entradas en el puerto de Algeciras resume la situación en uno de los puestos de control marítimo más estresantes del mundo. «No te puedes despistar ni un momento, aquí la actividad es continua», asegura. Por esa angosta lengua de mar que une el Mediterráneo y el Atlántico pasan cada año 85.000 buques, gran parte de ellos con destino, vía canal de Suez, a los países del extremo oriente que ahora disfrutan de los mayores crecimientos económicos del mundo. Justo en esa ruta se sitúa el puerto de Algeciras, que se ha convertido en una escala obligada para el reparto del importante tráfico de contenedores entre Asia y Europa, lo que se denomina una terminal hub . «Los buques más grandes ceden su carga a otros más pequeños para distribuir la mercancía por toda Europa», explica uno de los responsables de la división comercial del puerto. Perspectivas de crecimiento En este contexto, el presidente de la Autoridad Portuaria de Algeciras, Manuel Morón Ledro, dibuja las perspectivas de crecimiento que aún tiene el puerto con más tráfico de España y el séptimo de Europa en distribución de contenedores. «De esos 85.000 buques que cada año circulan frente a nosotros, más de 20.000 van a nuestro puerto y otros 7.000 recalan en Gibraltar. Por tanto, aún hay capacidad para captar más», asegura. Algeciras tiene una ventaja de la que carecen otros puertos españoles: los buques no necesitan atracar. Cuando precisan avituallarse, repostar o incluso una reparación de urgencia, los barcos se limitan a fondear en el amplio abrigo de la bahía. Esto supone una importante fuente de ingresos para equilibrar la economía portuaria y no depender de los fondos europeos para los nuevos proyectos, como sucede en A Coruña o Ferrol. Las ampliaciones portuarias son mucho más baratas, porque apenas se necesitan diques de abrigo. Esto se compensa con la necesidad de construir costosos rellenos en una zona de amplio calado, hasta 300 metros en algunos puntos. La propia configuración natural de la bahía permite que las actividades portuarias estén perfectamente organizadas. En Los Barrios, donde está la central térmica, se descargan los graneles sólidos. En San Roque, donde se sitúa la refinería, los líquidos. La zona central del puerto, en el propio núcleo de Algeciras, se destina al importante tráfico de pasajeros con la otra orilla del Estrecho y a los contenedores. Esta distribución también tiene sus desventajas: el puerto está dividido en cinco municipios, uno de ellos, Tarifa, situado fuera de la bahía. Según confiesan en la dirección del puerto, la relación con los ayuntamientos es compleja, «sobre todo cuando coincide que todos los municipios tienen un color político diferente». Intermodalidad La Autoridad Portuaria también debe mantener relaciones con municipios del interior, de cara a la importante área logística que se está construyendo para distribuir las mercancías al resto de España y al sur de Europa. Algeciras, al contrario de los puertos gallegos de interés general, ha comprendido que el futuro de los puertos pasa por la intermodalidad en el transporte. Así, la nueva Zona de Actividades Logísticas (ZAL), situada en un área de 300 hectáreas equidistante de todos los centros de producción de la bahía, podrá distribuir los productos vía ferrocarril y autovía sin que existan interrupciones en el proceso. La idea de este gran centro de negocios es dar servicio a las industrias que, dentro del panorama general de deslocalización, decidieron trasladarse a Marruecos para reducir costes de producción. El gran punto de inflexión para que Algeciras se convirtiera en el principal puerto español de interés general hay que rastrearlo en la década de los sesenta y, sobre todo, en los setenta, cuando las compañías logísticas y navieras Sea Land y Maersk eligieron estas dársenas como puerto internacional de transbordo de contenedores. Desde entonces, este tipo de tráfico no ha hecho más que desarrollarse y ha impulsado a Algeciras al liderazgo del sistema portuario español con más de 65 millones de toneladas en volumen total de tráfico. El crecimiento, durante el 2004, fue del 7,5%. El aumento del tráfico de contenedores fue aún mayor: alrededor del 15%, un incremento que se ha repetido en los últimos tres años. Esta situación preocupa a los directivos de Maersk, pues consideran que en breve la terminal de contenedores estará saturada. Algeciras tiene en la actualidad dos cuellos de botella importantes. Además de la congestión en la terminal de Maersk, el tráfico ro-ro y de pasajeros sufre serios retrasos en las jornadas punta de retorno de magrebíes a sus países de orígen. Para ello se ha concebido el proyecto de ampliación Isla Verde Exterior, una inmensa explanada que se ganará al mar y a la que podría trasladarse la multinacional Maersk. La zona que dejen libres los contenedores se habilitará para el tráfico de vehículos y pasajeros. Con una sola actuación, se solucionan dos problemas.