Los ángeles de la carretera

X. Carreira LUGO

GALICIA

Dos guardias de Tráfico gallegos fueron distinguidos en Madrid, uno de ellos por evitar que tres personas que sufrieron un accidente se ahogasen en un río

30 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

YA RECUPERADO. El pontevedrés Manuel Benito sufrió graves heridas en un atropello. DESPEDIDA. El vilalbés Antonio López se jubila con un premio. En octubre deja la carretera. ?os guardias de Tráfico gallegos fueron distinguidos ayer en Madrid con sendas medallas de honor de la carretera, concedidas por la Asociación Española de la Carretera. Se trata del vilalbés Antonio López Gayoso y del pontevedrés Manuel Benito Otero. El primero de ellos hizo de ángel de la guarda y evitó que varias personas que iban en un coche que cayó por un gran desnivel muriesen ahogadas en un riachuelo. Y es que esos seres protectores no tienen porque ser etéreos o tener alas. Simplemente pueden ser de carne y hueso, vestir de verde e ir motorizados. Antonio López contó ayer, poco después de haber recibido la distinción, que lleva nada menos que 33 años en las carreteras, con apenas un par de meses de baja, como guardia. Pero es posible que a partir de ahora salga a la red viaria no como agente sino como un usuario más porque se retira. «El mes que viene ya no estaré en activo. Si volviera a nacer estaría nuevamente en la carretera porque quedan muchas cosas por hacer por la seguridad vial», destacó ayer. Fue el 21 de noviembre del año pasado, un día muy lluvioso, cuando un vehículo se salió de la vía en la N-634, en A Xesta, en el municipio lugués de Mondoñedo. El coche, con tres ocupantes en su interior, cayó por un precipicio y quedó a un tris de ir a un riachuelo. Antonio López consiguió llegar a las víctimas y rescatarlas. «Accidentes hay muchos y unos son fáciles y otros muy difíciles como es este caso. Además, el acceso resultaba muy complicado. Era todo adverso. Hay que ver el sitio y el lugar», destacó el guardia. Cumplir con el deber El agente consiguió llegar a las víctimas. «No podían moverse. Si el coche hubiese dos vueltas más iría directamente al riachuelo», expresó. Él logró ir sacando a los lesionados, uno de los cuales no consiguió sobrevivir ya que falleció cuando era trasladado al hospital. Antonio López asegura que cumplió con su deber, «como hacen a diario todos mis compañeros y que también se merecen reconocimientos». Este agente considera que en educación vial queda camino por recorrer. «A diario paramos a muchos conductores pero creo que podríamos parar a muchos más. Las advertencias pueden servir de mucho. Puede que de cada cinco que paramos sólo uno las tenga en cuenta pero ya es importante», especificó el agente lugués. Otro de los guardias premiados ayer en Madrid fue el pontevedrés Manuel Benito Otero. Es la otra cara de la moneda. Su historia no tuvo un final tan afortunado como su compañero de Lugo. El pasado 25 de mayo estaba con otros compañeros realizando un control de alcoholemia. Un motorista desobedeció las órdenes de detención y siguió a toda velocidad. A su paso arrolló al agente y ni tan siquiera se detuvo para prestarle auxilio. El guardia sufrió graves lesiones en sus extremidades y traumatismo craneoencefálico. Su recuperación fue rápida y ayer pudo estar en la capital madrileña para recibir la medalla de honor. Entre los premiados por la aludida asociación también figuraban Ramón Molezún Rebellón. Se trata de un ingeniero de la Demarcación de Carreteras del Estado en Galicia desde el año 1963, que actualmente está jubilado. El otro premiado fue Manuel Núñez Veiga, gerente de ADA en Lugo.