«Non sentín ningunha dor»

Eva Díaz FERROL

GALICIA

MARÍA VILLAR

Hace cinco años una descarga entró en su casa sin herir a nadie; el martes otro relámpago lo atravesó sin causarle daños. Eso es tener buena estrella.

09 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Pocas personas hacen frente a sus quince minutos de popularidad con tanta tranquilidad, pachorra incluso, como él. Diego López Bouza, un joven albañil de 20 años, fue alcanzado el martes por la tarde en Fene por un rayo que sólo le produjo unas leves quemaduras en un brazo y le chamuscó el pelo. Diego asumió con enorme serenidad las preguntas del desfile de redactores, cámaras y fotógrafos que ayer lo visitaron en el hospital ferrolano Arquitecto Marcide, donde fue ingresado para ser sometido a varias pruebas, por precaución, para conocer su historia de primera mano. Sin dolor Hasta seis veces tiene que explicar Diego cómo el martes, a la hora en que una tormenta causaba estragos en media Galicia, él trabajaba en el tejado de un edificio, junto a su padre y jefe, Gervasio, y otro compañero. Recuerda cómo la descarga lo lanzó por los aires, de manera que estuvo a punto de caer al vacío. Cómo se desmayó, y su alegría al comprobar que estaba ileso. «Non sentín ningunha dor», afirma ante la curiosidad que lo rodea. Con mucho método, termina su relato mostrando las leves quemaduras de su brazo derecho y del cabello. De tanto contar lo ocurrido ha aprendido a reservarse una sorpresa para el final: no es la primera vez que un rayo le pasa cerca. Hace cinco años una descarga similar irrumpió en la casa familiar del municipio de San Sadurniño. «Entrou polo contador e saleu por unha alargadera doutra habitación, despois de levantar todas as baldosas do chan». Tampoco esa vez hubo heridos. Visto lo visto, Diego ha pensado ya en lo que hará la próxima vez que se avecine una tormenta. «Tomarei as miñas precaucións», promete. Mientras habla, lo escucha su novia, Noelia, que está mucho más asombrada que él por el interés que ha despertado la historia. Noelia recuerda que cuando su novio le explicó por teléfono que lo había atravesado un rayo, no se lo creía. «¡Pensei que estaba de broma!», asegura la joven.