UNA FRISONA de madre holandesa pilló el espíritu en su granja de Carballedo (Lugo) en noviembre de hace tres años. Sus sesos viajaron hasta un laboratorio de Londres, que concluyó lo inevitable. La frisona, que en sus cinco años de vida nunca había salido de Galicia, era una adelantada; la primera vaca loca española. Estas navidades, la versión americana de nuestra frisona de Carballedo tiene conmocionado al país más poderoso del planeta.
27 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La vaca yanki loqueó en el rancho Sunny Dene, en la localidad de Mabton (Estado de Washington). A diferencia de la frisona, la res de raza hosltein está a punto de desquiciar a una sociedad habituada a vivir en un mundo organizado como el guión de una película del Oeste. Ellos son los buenos y el resto, los malos. Pero ahora resulta que el mal lo tienen en forma de prión espongiforme en los sesos de la vaca del rancho de Mabton. Impresionables desde que nacen hasta que mueren, los norteamericanos están montando un show que incluye escenas que sólo fomentan el pánico. Cuatro cadenas alimentarias retiraron la carne de vaca de sus supermercados. Es como si el país de la hamburguesa sufriera una campaña de conmoción y pavor -en términos de la receta de Rumsfeld para Irak-. Acostumbrados ellos a vetar la entrada en su territorio de alimentos de toda la galaxia, una veintena de países han visto que esta era su oportunidad para pasarles factura y han cerrado sus fronteras a la carne de EE.UU. Los americanos necesitan en estos días del escepticismo pragmático del que hicieron gala durante la crisis los ganaderos gallegos, al asumir que el origen de la enfermedad se hallaba en unas harinas cárnicas que estaban prohibidas para las vacas: «Eu dáballe herba, e se comeu pienso sería de pequena, como todas home, para axudarlle a medrar». A pesar de Celia Villalobos -ministra entonces de Sanidad que tachó de sus recetas las grasas de vaca: «Hice caldo el otro día y le eché hueso de cerdo», dijo para espasmo nacional-, Galicia se sobrepuso sin escenas de pavor a la crisis alimentaria más grave de su historia. La ternera gallega ha recuperado su prestigio en precio y ventas gracias a la garantía de unos controles que obligan al sector a convivir con una constante cascada de nuevos casos de vacas con el prión averiado. Y también en esto seguimos siendo los gallegos unos adelantados en la península. De enero a agosto, se detectaron 48 vacas del país dominadas por el espíritu. Badiola, gurú en este asunto, prevé que la cifra aumente hasta el 2005. Así pues, americanos, menos pavor y más sentidiño.