Pontevedra, dividida ante una de las mayores inversiones de Galicia

Mercedes Escauriaza PONTEVEDRA

GALICIA

RAMÓN LEIRO

Los empresarios cierran filas con Ence y el alcalde se sitúa a la cabeza de los opositores El cierre del ciclo de la pasta tendrá un impacto de 56 millones en la comarca.

28 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

?ientras las máximas autoridades portuguesas acaban de dar la voz de alarma porque Galicia absorbe buena parte de la inversión que aspira captar el vecino país, en Pontevedra el nuevo proyecto de Ence -el segundo más importante de la comunidad- divide en dos el corazón de los pontevedreses. A lo largo de los últimos meses este cisma ha sido palpable, escenificándose a principios de mes en una verdadera guerra de alegaciones a favor o en contra de que la Xunta declare de interés supramunicipal el plan de asentamiento de Ence en Lourizán. Este plan sectorial incluye, además de una papelera de tisú con una producción inicial de 60.000 toneladas al año, la posibilidad de duplicarla, así como de ampliar la capacidad de la actual planta de celulosa y la de cogeneración; la instalación de un aserrío de madera gruesa, y la construcción de otra planta de descortezado y astillado que se situaría en otro punto de Galicia aún por determinar. Al alcalde de la ciudad, el nacionalista Miguel Anxo Fernández Lores, no le valen argumentos como la creación de empleo o el impacto económico que tendrá en la zona este plan, valorado por la empresa en 56 millones de euros. Lores no sólo convocó a mediados de octubre a los otros alcaldes de la ría para crear un frente contra la consolidación de Ence, del que se excluyó el regidor de Sanxenxo, sino que esta misma semana expresó el apoyo del gobierno BNG-PSOE a una manifestación que persigue la recuperación de Lourizán y la posterior explotación de sus recursos naturales, entre los que no descarta la rehabilitación de la única playa con la que contaba Pontevedra (a excepción de Praceres) hasta que a finales de los cincuenta se construyó la autovía a Marín y se cedió una importante superficie en la zona a la entonces Empresa Nacional de Celulosas, en régimen de concesión. Intelectuales y empresarios Frente a los detractores de la papelera, entre los que se sitúan los colectivos convocantes de la protesta, así como intelectuales, están los empresarios y otras voces que se han escuchado en las últimas semanas, sobre todo desde la Escuela de Forestales y desde el sector de la cadena de la madera. Los sindicatos, por su parte, han intentado mantenerse en un segundo plano. Pero si alguien ha cerrado filas en torno a este proyecto ha sido la patronal gallega, que respondió afirmativamente a la ronda de consultas desarrollada por Ence. Su presidente, Antonio Fontenla manifestó a mediados de mes que «es inadmisible» cuestionar el tisú. «A estas alturas no se pueden poner en entredicho proyectos de esta envergadura».