Llegan los calcetines con dedos

Hugo I. Ferrón RIBEIRA

GALICIA

Randuz y Joaquín Romay patentaron unos calcetines con dedos para mejorar el rendimiento de los deportistas
Randuz y Joaquín Romay patentaron unos calcetines con dedos para mejorar el rendimiento de los deportistas

Joaquín y Randuz Romay, estadounidenses hijos de un emigrante corrubedano, poseen la patente de los primeros calcetines anatómicos que se comercializan

25 sep 2025 . Actualizado a las 17:06 h.

«Somos la primera generación de nuestra familia nacida en Estados Unidos y tenemos la responsabilidad de ser conocidos por algo». Quien así habla, y lo hace en un correcto castellano con un ligero acento norteamericano, es Joaquín Romay, hijo de una hondureña y de un gallego de Corrubedo, que, junto a su hermano Randuz, es el propietario de la patente de los primeros calcetines anatómicos para uso deportivo que existen en el mercado, y de Injinji, la compañía que los comercializa. En los Estados Unidos y Canadá ya han vendido más de 100.000 pares en las aproximadamente 120 tiendas con las que trabajan, han salido en las principales publicaciones de atletismo del país y ahora acaban de aterrizar en España, donde comenzarán a comercializarlos en Madrid, Barcelona, Valencia y Zaragoza. La historia de estos dos hermanos sintetiza la simbiosis entre la ambición y el trabajo del emigrante gallego y la iniciativa individual sobre la que se asienta el American way of life . Ellos mismos se definen como dos pioneros de raíz gallega en el competitivo mercado deportivo estadounidense, y por eso remiten el origen de su historia a la de su padre, Joaquín Romay Ageitos, que llegó a mediados de los sesenta a Nueva Jersey donde trabajó durante décadas en sus muelles como estibador portuario. En la costa este nacieron y crecieron, con frecuentes y periódicas escapadas veraniegas a Corrubedo, Joaquín y Randuz Romay. En 1997, después de estudiar fotografía, su inquietud les llevó hasta California y se instalaron en San Diego, meca de los deportes . Allí, Joaquín entró a trabajar en una tienda de deportes y comenzó a madurar, junto a su hermano, la idea de los calcetines anatómicos. «El pie es una parte fundamental del cuerpo y la prenda que lo viste no responde a su anatomía», apunta Joaquín. De esta forma, comenzaron a analizar el pie, los tejidos y el calzado hasta dar, a finales del año 1997, con el diseño de los tetratsocks, los calcetines con guantes, muy alejados de la concepción convencional de la prenda. Aire fluido «Eliminamos las costuras, con lo que se evitan llagas en los pies, y liberamos los dedos al ajustar el tejido a la piel, por lo que el aire fluye entre los dedos, se evita el sudor y mejora la circulación de la sangre», apunta Randuz, que asume la parte más creativa del dúo, mientras que su hermano hace lo propio con la corporativa. Tras dos años de pruebas y conseguir la autorización de la multinacional Dupont para utilizar el hilo de Cool Max -una variedad del poliester- llegó la comercialización. En el 2001, la revista Runners World se hizo eco del descubrimiento y los posicionó en un mercado norteamericano. Sus objetivos se centran ahora en ampliar su oferta de ropa deportiva y abrirse paso en el mercado europeo, donde confían en llegar pronto a Galicia. «Sería un sueño», concluye Joaquín Romay.