Las Fuerzas Armadas se convirtieron en el grupo más efectivo en la lucha contra el vertido; cada soldado recogió entre dos y tres veces más fuel que los voluntarios
20 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Fue el mayor despliegue del Ejército español de los últimos años. Un total de 25.000 soldados, 14 buques, 11 aviones, 5 helicópteros y más de 100 vehículos acudieron a Galicia y, en menor medida, al resto de las comunidades afectadas por vertido del Prestige para colaborar en las tareas de limpieza. Es decir, que uno de cada cinco soldados españoles estuvo aquí arrimando el hombro; uno de cada cuatro si se excluyen los cuadros de mando. En total, los militares han retirado 18.400 toneladas de fuel de 180 playas, 60 calas y de las zonas rocosas, según los datos ofrecidos en las publicaciones del Ministerio de Defensa. Esto supone que el Ejército retiró casi un tercio de todo el fuel recogido con un grado de efectividad muy alto. Cada militar limpió, por término medio, entre dos y tres veces más cantidad de fuel que un voluntario. A ello contribuyó, claro está, la mayor disponibilidad de maquinaria pesada y también la mejor organización de los uniformados frente al desorden que padecieron los voluntarios en los primeros meses de la crisis. Desde la vía de agua El Ejército se implicó en la crisis poco después de que el Prestige sufriera una vía de agua. Las fragatas Cataluña y Baleares vigilaron la evolución del barco hasta que el 19 de noviembre el petrolero se partió en dos y se hundió. Ambos buques de la Armada estuvieron preparados para el supuesto de que, como llegó a estudiar el Gobierno en su momento, se optara por bombardear el Prestige. Seguimiento Tras el hundimiento, aviones del Ejército del Aire se combinaron con barcos como el Mahón para seguir la evolución del vertido. Se hizo una segmentación fotográfica de la costa para poder medir con mayor exactitud el devenir de la mancha. Un dato: la acumulación de medios aéreos fue tal -se llegaron a juntar más de veinte vuelos a la vez sobre una misma zona- que durante varias semanas hubo que establecer pasillos áreos especiales sobre Galicia por razones de seguridad. Mientras tanto, en la costa los primeros militares en acudir a las playas para retirar el fuel. Los cuerpos destinados en Galicia tuvieron un papel protagonista, sobre todo la Brigada Ligera Aerotransportable (Brilat), con base en Figueirido, así como las diferentes escuelas militares de nuestra comunidad. Por otro lado, varias patrulleras y fragatas de la Armada se turnaron para vigilar la Zona Económica Exclusiva con el fin de impedir la entrada de los buques que no cumplieran con las medidas de seguridad. Desde que entró en vigor la nueva normativa, las embarcaciones militares españolas han alejado a nueve barcos. El esfuerzo del Ejército no se midió sólo por el trabajo que los militares realizaron en las playas, sino por toda la labor de coordinación y apoyo a los voluntarios. El Ejército de Tierra estableció su base logísitica en Bando y sólo en diciembre repartió 20.000 raciones de comida, 3.500 colchones y 7.000 mantas por los polideportivos donde se alojaron los voluntarios que venían de otras partes de España e incluso de otros lugares del mundo. Una vez que se hubo organizado de manera eficiente el trabajo, los militares centraron su esfuerzo en las tareas más difíciles o las que implicaban un mayor riesgo, como la limpieza de las rocas o de los fondos marinos. De las 98 toneladas recogidas en las zonas dañadas, el 72% había sido obra de los buceadores de la Armada, tanto de la Unidad de Buceadores de Combate de Cartagena como de la Unidad de Buceadores del Cantábrico.