José Luis Orbaiz dice que traficó con cocaína por encargo de un policía

Julio Á. Fariñas MADRID | ENVIADO ESPECIAL

GALICIA

José Luis Orbaiz Picos, el ex guardia civil de Vilagarcía que desde ayer se sienta en el banquillo de los acusados de la Audiencia Nacional por su presunta implicación en el transporte de 859 kilos de cocaína, dice que la operación fue organizada por encargo del inspector de policía José Luis Flores Gil, que quería hacer méritos para ser destinado a la Embajada de España en Colombia. En el interrogatorio al que le sometió el fiscal, que pidió para él 20 años de cárcel, Orbaiz explicó que la operación comenzó en julio de 1995 por iniciativa de Flores quien, a través de la periodista gallega Elisa Lois, le propuso colaborar con él en la lucha contra el narcotráfico. «Yo -indicó el acusado- le dije que sí, siempre que las investigaciones estuviesen coordinadas por el juez Garzón». La primera cita con el policía y la periodista se celebraría en el hotel Peregrino de Santiago. «Me dijo que le interesaban fundamentalmente José Santórum y Pablo Vioque. Me insistía en que tenía que hacer algún servicio antes de las elecciones para que le destinasen a la embajada en Colombia». Los contactos entre ambos están acreditados en el sumario por las notas informativas que el agente remitía a sus superiores. Las discrepancias surgen a la hora de precisar su duración. Según el policía, duraron hasta el verano de 1995; según el ex guardia civil, hasta los primeros meses de 1996, con una periodicidad semanal o quincenal, y a veces con presencia de la periodista. Orbaiz explicó que para atender los requerimientos del inspector contactó con un colombiano que había conocido en una cárcel de Palencia y realizó tres viajes a Colombia. Según su relato, la periodista se ofreció a acompañarle en uno, haciéndose pasar por novia suya. Tramitó el envío de dos alijos de droga de 1.600 y 2.000 kilos; informó al policía de las gestiones y le preguntó qué iba a pasar con él. «Te detendremos y te meteremos en la cárcel», dice que le respondió, por lo que decidió cortar relaciones. Orbaiz se apresuró a explicar que a partir de entonces no pudo volverse atrás por miedo a las represalias de los colombianos. Como, según él, no quería traficar, hizo dos simulacros y le dio al barco coordenadas erróneas para que no encontrara al nodriza y éste tuviera que dar la vuelta con la droga. Pero el hecho indiscutible fue que le propuso a Santórum -otro de los acusados- que buscase un barco para recoger un alijo de 1.000 quilos cerca de la costa colombiana. Éste, a través de un intermediario, localizó el Anita, con base en Togo, el barco que sería interceptado por el Petrel el dos de noviembre de 1996 con 859 kilos de cocaína. Ayer, cuando la fiscal le preguntó por qué esperó a ser procesado para contar a Garzón esta versión, en vez de hacerlo cuando fue detenido, dijo que había tenido miedo. Los 600 millones de pesetas que aparecieron en un banco de Caminha a nombre de su mujer, dijo que procedían del contrabando. «¿Qué ganaba entonces con todo esto?», le preguntó la fiscal. «Colaborar con la Justicia», dijo todo lleno de razón.