Las 13 playas más traidoras de Galicia

Manuel Cheda REDACCIÓN

GALICIA

ASPA

El fallecimiento de dos bañistas en sólo ocho días alerta sobre el peligro de nadar sin tomar precauciones La costa de Ferrolterra concentra el mayor número de siniestros

31 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

J.A.S. y A.R.R. Dos iniciales, dos nombres, dos historias luctuosas por igual. El mar se los tragó a ambos mientras intentaban nadar: al uno en Corrubedo, al otro en Valdoviño. El primero se fue hace diez días y el segundo apenas anteayer. Sus muertes alertan, según los expertos, sobre la peligrosidad de practicar el baño en algunas playas sin tomar precauciones. La desgracia acecha siempre bajo una ola, tras esa corriente que cambia, o junto a aquella roca, ahí al lado agazapada. Pinta mal este verano cuando sin comenzar agosto ya han muerto un par de bañistas. Durante todo el estío pasado se contabilizó un solo fallecimiento de este tipo, el mismo registro que en el anterior, y que en el de 1999. Negro negrísimo fue, sin embargo, el 98: cinco ahogados. Tan funesta lista la completan dos muertos en 1997, otros tantos en 1996 y el doble en 1995. Total, dieciséis cadáveres desde entonces, dos por año. «Ninguna playa acabas de conocerla suficientemente bien, aunque hayas nacido al lado», advierte el coordinador autonómico de Salvamento Marítimo, Fernando Rey. Arenales en Galicia hay casi ochocientos, sólo el 40% vigilados por socorristas, unos más traidores que otros, sobre todo trece, la mayoría de estos ubicados en Ferrolterra. Frouxeira / Punta Cristina A.R.R., de 44 años, se ahogó este lunes en Punta Cristina, prolongación natural de A Frouxeira, playas ambas pertenecientes al término municipal de Valdoviño (A Coruña). La primera nadie la controla. Desde 1997, como ese caso se han producido otros dos en el mismo lugar. Esto lo coloca al frente de los arenales ordenados según su peligrosidad. Doniños / Punta Penencia Baten las olas con fuerza, a mar abierto, en la ferrolana Doniños y su vecina Punta Penencia. Las corrientes cobran vigor por días, a veces hasta se enfrentan. Allí se dejaron la vida en agosto de 1985 un adulto y los tres niños a quienes intentaba salvar. Sabón En función del sentido en que sople el viento, si pega del norte, Sabón (Arteixo) se pone imposible, mayormente el área cercana a la central térmica. Apenas se han computado incidencias porque los usuarios van sólo a tostarse. Tan brava es, que se pesca buena robaliza. O Vilar / A Ladeira Las playas de O Vilar y A Ladeira, entre las más concurridas de Barbanza, dan directamente al mar. Situadas en el parque de Corrubedo, en Ribeira, de ellas atemoriza su resaca, que se agrava en días ventosos. Tienen sendos servicios de socorrismo, pero aun así suceden cosas como las del lunes 22, cuando el joven J.A.S. se ahogó en la segunda de ellas. Carnota Al desembocar en medio de la playa de Carnota (provincia de A Coruña), el río local provoca que los montículos de arena cedan y se conviertan de este modo en potenciales lugares de hundimiento para los bañistas. A Lanzada / Montalvo En Sanxenxo, lugar de veraneo por antonomasia, A Lanzada y Montalvo, por su oleaje y apertura al Atlántico, también a causa del viento, no son arenales para confiarse, pese a permanecer controlados todo el día. Razo / Baldaio Los vigilantes de Razo y Baldaio (Carballo) han debido acotar zonas para baño debido a los problemas que se daban en otras áreas de estas playas. Patos En Nigrán (Pontevedra), el arenal de Patos también tiene sitios de uso restringido. Las olas pegan demasiado fuerte. Pasto de aficionados al surf.