Malos tiempos para los sementales

La Voz

GALICIA

SERXIO GONZÁLEZ ECHE O QUE HAI A Estrada recomienda una higiénica inseminación artificial de las yeguas frente a la monta de toda la vida

14 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Responden a los nombres de Bandolero XVIII, Otaez, Plástico, Zafari y Germanio. Ayer llegaron a A Estrada con la sana intención de fecundar a toda cuanta yegua requiera sus servicios. Cinco caballos de pura raza española y árabe, procedentes del Centro de Reproducción Equina que el Ejército posee en León. Quizás los cinco compañeros guarden en su memoria genética alegrías de otros tiempos. Tal vez rememoren las correrías campestres de destacados ejemplares de su especie como Babieca o Rocinante. Pero la ola profiláctica no respeta ni a los sementales de lujo. Sostienen los responsables de la parada estradense que la inseminación artificial es la mejor opción. Por efectiva y por carecer de los riesgos asociados a la monta natural. Claro que lo más probable es que nadie haya consultado a los afectados. Así están las cosas, amigos alazanes. Todos los caminos llevan hacia el laboratorio. MARCHÓN EN LA ESTACIÓN. Cualquiera diría que el bullicio de una estación de autobuses se encuentra en la zona de mostradores, con el toma y daca de billetes. A lo sumo, en los andenes surcados de autocares. Pues no, oiga. Al menos, no en Santiago. La web del Colectivo Gay de Compostela recomienda a los interesados una visita a los baños, convertidos, al parecer, en rosáceo escenario de deseo. «A certas horas están moi animados», anuncian los alegres muchachos, que no obstante aconsejan «precaución» ante la existencia de vigilancia policial. Absténganse los meros curiosos. No vaya a ser que, intentando coger el bus de Noia, más de uno salga del armario. ¿DÓNDE ESTARÁ LA ARENA? En otros tiempos, los más variopintos rituales servían al común de los mortales para sondear los oscuros designios divinos. Hoy en día, nada mejor que un estudio técnico para desentrañar los misterios de la Naturaleza. Costas asegura que, gracias a este moderno método, estará en disposición de explicar por qué el mar se lleva la arena de una playa de Burela. Claro que no lo harán antes de un año. Quizás bastase con preguntárselo a algún paisano.