A pesar de la desorientación inicial, los nuevos parlamentarios fueron los más atentos en el primer pleno de la sexta legislatura Victoria Eugenia López y su «compi» de pupitre no encuentran el hemiciclo. Son casi las diez de la mañana. El periodista las aborda y lo ignoran por completo: «Llegamos tarde». ¡Uy, los novatillos! ¡Pero si Pérez Varela subió tranquilamente quince minutos después! A las puertas de la sala espera Baltar hijo. Suena el timbre. Empieza el primer pleno de la sexta legislatura y son muchos los primerizos. Casi una treintena entre diputados populares y socialistas. La gran mayoría -hay que reconocerlo-, estuvieron muy atentos, algunos cogieron apuntes, y no faltaron los que pasaron más tiempo fuera que dentro del hemiciclo.
05 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.La renovación de parlamentarios se limitó a las filas populares y socialistas. Una renovación además prácticamente femenina, con quince nuevas caras. De entrada, el color se hizo notar por fin entre aburridos marinos, marengos, y grises masculinos. Tres tonalidades: rojo intenso, el de Beatriz González; azul turquesa, el de la vicepresidenta Inmaculada Rodríguez; y amarillo -algo chillón, eso sí-, el de Marisol Bueno. Todas del PP. Sus compañeras del PSdeG optaron por el marrón como uniforme de campaña. Una ojeada visual a los parlamentarios a los diez minutos de comenzar la sesión permite deshojar la margarita con bastantes opciones de dar en el clavo: éste es nuevo, éste no, éste es nuevo... Y es que los veteranos no tardan en abrir el periódico o subrayar el dossier de prensa (véase un clásico: Bautista Álvarez, del BNG, enfrascado en la lectura durante gran parte de la mañana). Baltar no pestañeaba Los jóvenes prestaron más atención. Ni un pestañeo de José Manuel Baltar, el hijo del presidente de la Diputación de Ourense, José Luis Baltar; la benjamina de la sala, María José Caldelas, o su compañera de mesa, Victoria Eugenia López, durante la intervención de la conselleira Corina Porro. Y no fueron diez minutos precisamente. Eso sí, cuando se fueron a tomar algo, lo hicieron como si fuesen al servicio de un restaurante, todos en masa. La más aplicada de la clase, sin duda alguna, Natividad González, representante del PSdeG por la provincia de A Coruña. Sin embargo, su compañero de filas, Ricardo Varela, se aburrió hasta en la intervención de Touriño. La rebelde: Laura Seara. Indumentaria informal, entró, salió, habló con unos, con otros. La chica tiene tablas a pesar de su juventud. Otro que se movió como pez en el agua fue Pablo López Vidal, también socialista y también ourensano. Además, recordó ese espíritu Felipe González años ochenta con su traje de pana. A Remedios Castedo no la ajuntaron: se sentó sola, mientras Beatriz González y Alberto Sueiro hacían méritos para una reprimenda dándole al palique. Otras que llegaron juntas y permanecieron juntas fueron dos Marías, Ramallo y Martín, las dos elegidas por la provincia de Pontevedra. Y qué decir de los alumnos del cuarto ciclo, es decir, novatillos pero con cierta edad: Manuel Díaz, Máximo Rodríguez y Amarelo de Castro, con corbata amarela. El secretario xeral de Relacións coas Comunidades Galegas durante once años aguantó el tirón como un campeón. Apenas salió y estuvo efusivo con todos. La experiencia, al fin y al cabo. No en vano, a pesar de no haber sido parlamentario, tiene más conocido el parqué que la mitad del hemiciclo. Luego estaba Corina Corina... Fin de la sesión Finalizó el primer día y todos contentos. Ni siquiera tuvieron prisa por escapar de la sala. Desde la más pequeña, María José Caldelas -quien por cierto estuvo muy atenta a los consejos de sus compañeros- hasta Manuel Díaz Vázquez, en edad de jubilación, posaron la mar de contentos para la orla. Hoy vuelven al aula y pronto empezarán los exámenes. Será el momento en el que los gallegos pongan la nota.