Los estudiantes sufrieron las consecuencias del accidente
22 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.UVO que ocurrir en lunes para que, una vez más, los damnificados de Renfe fueran los estudiantes. Como Carlos, que es de Vilagarcía y estudia Filología en Santiago. Ayer esperaba pacientemente a las 14.30 horas a que llegasen de Pontevedra los autobuses cargados de alumnos que tenían que coger el TRD en Vilagarcía. «¿Retrasos? -decía con sorna-. No más que otros días. Yo llevo dos años viajando en tren y ya podría escribir un libro. Te ves obligado a coger el TRD y sale más caro, pero nadie te garantiza que no tengas que que ir de pie en el pasillo. Lo de las averías es un día sí y otro también, y nunca llegas a la hora porque siempre hay que esperar cinco minutos a que pase otro tren en sentido contrario», dice. El caos que se formó ayer en Vilagarcía, con usuarios que venían de Santiago y se bajaban para coger un bus destino a Pontevedra, y otros que venían por carretera de Pontevedra para seguir viaje a Santiago en tren, fue aprovechado para que, quien más y quien menos, recordase sus tristes peripecias con la compañía que lleva años prometiéndoles una mejora en su tren de vida. Ana, una de las jóvenes que tuvo que ir en bus hasta Pontevedra para luego coger el tren a Vigo, decía a su vuelta que, en el largo recorrido, las conversaciones giraban en torno a las mil y una veces que el trayecto les había amargado el día. «A quien sí da de comer Renfe es a los de las empresas de transportes. No hay más que ver el trabajo que tienen hoy los de Cuiña», decía una señora en referencia a los buses cuyo nombre coincide con el del político de Lalín. Los estudiantes no iban precisamente contentos. Nadie les informaba de lo que pasaba, y, a pesar de los retrasos y de tener que hacer la mitad del viaje en autobús, el billete se les cobró religiosamente. La compañía calculó que hubo unos dos mil estudiantes afectados.