Regreso desde las antípodas

A. MARTÍNEZ

GALICIA

Leonardo Segade vuelve a Galicia tras pasar medio año retenido en Australia Para él la merluza siempre será negra. Y el bacalao, demasiado caro. Al timón del South Tomi , bajo bandera de Togo y órdenes de un armador coreano, Leonardo Segade fue interceptado un ya muy lejano 29 de marzo en aguas de Australia.

14 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Dos semanas después y con 8.000 kilómetros de mar de por medio, su barco fue abordado. Armados subieron agentes aduaneros del continente, pero también de Francia y Sudáfrica. Una operación internacional en toda regla para apresar al primer español acusado de pescar ilegalmente en las antípodas. Su mujer se enteró por la prensa. Sin poder hablar con ella pasó 5 días en la cárcel. «Los peores de mi vida -dijo-. No podía comer, no podía dormir, no sabía qué pasaba, no entendía nada». El idioma se convirtió en su defensa. Sus abogados argumentaron que, efectivamente, un gallego con traductor ruso difícil tenía asimilar órdenes ambiguas lanzadas desde una patrullera. No se desobedece sin saberlo. La copia de un fax enviado por el armador indicándole que se alejase de la zona le descargó del delito de huida, y un mea culpa forzado hizo el resto. Leonardo se declaró culpable en busca de una sanción menor por echar redes donde estaba prohibido. Aun así, casi echa raíces. Un matrimonio español, y emigrado, le dio techo mientras la sombra del abandono se hacía larga en Perth. La justicia también camina despacio al otro lado del mundo y más de una vez, seguro, lloró haber dejado el paro por un pabellón desconocido. El sector se movió y se conmovió. La Asociación Española de Titulados Náutico-Pesqueros trataba de tender puentes. «Pasou momentos moi difíciles -recordaba ayer su presidente-, foi un proceso tortuoso e pódese repetir. É preciso que España e a UE lideren un debate sobre os pabellóns de conveniencia. Desprestixian ó sector e deixan indefensas ás tripulacións». La rabia de la marinería más conocida de la tierra duró -para el mundo- lo que las noticias. Unas cuantas semanas. Después, silencio. Mientras, en Porto do Son, esperaban sus tres hijos y María del Carmen, que viajó finalmente el pasado mes a Australia para estar junto a su marido durante el juicio. Ahora, medio año después, los tribunales han inclinado la balanza y el armador respondió, pagó la sanción. No se olvidó del gallego que navega en la bandera del mar.