Enrique Casarejos, capitán de pesca
29 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Enrique Casarejos dejó el mar hace apenas dos meses tras más de 30 años navegando como capitán de pesca por todo el mundo: Argentina, Terranova, Noruega, Sudáfrica... Asegura que es feliz, que la pesca ya no compensa: «a este sector lo utilizaron para mil cosas y se mantuvo porque le convino a alguien». -¿Cuál es la imagen de la pesca gallega en el mundo? -Es mala, porque somos una flota potente con un poder de extracción muy elevado. Además, hay que tener en cuenta la forma de ser de los gallegos: trabajábamos día y noche. En los barcos no hay lugares de esparcimiento, el domingo no existe, el santo tampoco... Cuando se está en el mar se pesca las 24 horas del día. -Es duro. -Sí, pero para los trabajadores. Para los armadores es otra cosa, tienen subvenciones de todos los lados, porque cuando han tenido problemas, se los ha resuelto siempre la Administración de turno. Esto es algo que se prolongó en el tiempo desde los años sesenta, cuando se creó esta industria. Este fue un sector privilegiado y por eso la UE no entiende ahora que tenga que subvencionarse siempre a la flota. Un ejemplo claro está en el tema de Marruecos. Los armadores que tenían el barco allí se han forrado: el barco amarrado a puerto, buques que en muchos casos eran ya muy viejos, y recibiendo uno o dos millones de pesetas al mes. -Hablaba del marinero. -El hombre de mar no tiene alternativas. Fue formado unidireccionalmente. Un hombre de la pesca no sirve para otra cosa. Este es el principal problema y estoy convencido de que si mucha de la gente que hoy en día está en el mar tuviese una oportunidad de reciclarse lo habría dejado hace mucho tiempo.