LOIS BLANCO LÍNEAS SECUNDARIAS
03 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Se admiten apuestas. Diez a uno a que Fraga no accede a un debate con Beiras y Touriño; veinte a uno a que no se lo concede a Beiras; y cinco a uno a que no se miden el de Vilalba y el socialista. Si en el 97 Fraga halló en el verbo en combustión de Caballero la justificación para evitar un cara a cara, transcurrido otro puñado de años en el poder y ante las elecciones más crispadas desde la caída de Laxe, las posibilidades de un debate son menos que las que tiene Anxo Guerreiro de reconstruir el PC. Las relaciones Fraga/Beiras no existen ni por correspondencia. Ante los micrófonos, no se cruzan ideas. Sólo descalificaciones: la incontinencia de Beiras en sus arengas concluye con recomendaciones de Fraga para que se someta a un tratamiento. ¿Con Touriño? Touriño podría debatir con Beiras. Incluso con Fraga. Pero con los tres en un mismo estrado sólo faltaría saber cuál haría de detonador, cuál de pólvora y cuál de mecha. Los electores tienen derecho a presenciar una confrontación de ideas, pero, visto lo visto, se sube la apuesta: cien a uno a que no habrá debate.