Manuel Cabezas, alcalde de Ourense y presidente de la Federación Galega de Municipios e Provincias Es el único alcalde que le queda al PP en las ciudades gallegas y preside la Federación Galega de Municipios e Provincias (Fegamp), pero de momento «no suena» en ningún corrillo como candidato a la sucesión de Manuel Fraga. Y eso que Manuel Cabezas, ingeniero de profesión y ex-presidente de la Asociación de Empresarios de Ourense, representa la cara moderna de un partido que, en esa provincia, dominan con holgura los clanes más tradicionalistas. Obligado a manejarse entre dos aguas, el alcalde de Ourense elogia a partes iguales a Rajoy y a Cuiña, y asegura que no hace distinciones entre boinas y birretes.
12 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El periodista se retrasa, el alcalde tiene gripe y la grabadora se estropea. A pesar de todo, la conversación es amena. Ourense no tiene mar, y Manuel Cabezas esquiva con tino las preguntas sobre delfines. -¿Cómo es posible que el único alcalde que le queda al PP en las grandes ciudades gallegas no figure en ninguna de las quinielas para suceder a Manuel Fraga? -Ese asunto no me preocupa en absoluto, menos aun cuando la sucesión de Fraga no se plantea porque va a presentarse de nuevo a las elecciones. -No me diga que se autodescarta... -Ni me descarto ni dejo de descartarme. Pero ahora tengo demasiado trabajo como para pensar en eso. -¿Cómo son sus relaciones con Xosé Cuiña? -Excelentes. Muchas de las cosas de las que yo presumo sobre la modernización de esta ciudad tienen mucho que ver con la receptividad de Cuiña. -¿Y con Rajoy? -Ha demostrado ser un gran hombre de Estado. Galicia tiene que estar orgullosa de tener a un hijo ocupando un cargo de tanta responsabilidad como el de ministro del Interior. -O sea, que en el PP lo mejor es llevarse bien tanto con los de la boina como con los del birrete. -No soy partidario de hacer ese tipo de distinciones. Aquí, en Ourense, nos hemos preocupado de las sensibilidades de todos los ciudadanos, sin importarnos si viven en el núcleo urbano o en zonas rurales. Y eso, traducido al lenguaje político, quiere decir que en el PP hemos encontrado el camino adecuado. -Pero su imagen pública se asemeja más al segundo estereotipo: elegante, experto en vinos, todo un caballero... La boina no le pega. -Le agradezco la descripción, pero repito que yo no hago distinciones. Yo me pongo corbata, boina, birrete y lo que haga falta. -¿Y el trombón? ¿Se atrevería a tocar el trombón en público, como el presidente de la Diputación de Ourense? -No, eso sí que no. Para la música soy un negado.