Tocata y fuga en Manhattan

La Voz

GALICIA

SERAFÍN LORENZO GALICIA EN LA GRAN MANZANA Fraga deja atrás Nueva York flanqueado por una llamativa escolta policial

04 abr 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

ONÓ forte mientras duró. La comitiva gallega, encabezada por Fraga, abandonó ayer la Gran Manzana neoyorkina tras dos jornadas poniendo la nota en la capital mundial de la cultura y los negocios. La expedición se fue del mismo modo que llegó, escoltada por los hombres de Harrison, un pequeño ayuntamiento de Nueva Jersey que encomendó al sheriff y a sus mejores muchachos la misión de guiar a la delegación presidencial entre las limusinas de Manhattan. Generosas en sirenas potentes y coloristas juegos de luces, las cinco unidades policiales adjudicadas a la tarea realzaron el ir y venir de Fraga por la ciudad de los rañaceos. De la Casa de Galicia al Centro Ourensano. Del Instituto Español al Spanish Pavilion. La sonora vistosidad de la operación no hubiera sido posible sin el buen hacer de Anselmo Millán, concejal palmeirés y abanderado de la colonia gallega en Harrison, que se empeñó en adornar la primera visita de Fraga a Nueva York con la mayor parafernalia. Sólo Anselmo podía conseguir una autorización para cortar el tráfico en el túnel de Lincoln (uno de los que une Nueva Jersey y Manhattan bajo las aguas del río Hudson) al paso de la caravana de don Manuel. La bandera gallega Anselmo cumplió su sueño de que la bandera gallega ondeara sobre las barras y estrellas en el mástil del consistorio de Harrison. Aunque sólo fuera por unas horas y a costa de aguantar a un ex-combatiente en Vietnam tozudo en la demanda de explicaciones. Por lo demás, las últimas horas de Fraga en Nueva York estuvieron marcadas por el baño de saudade con el que le agasajaron alrededor de un millar de socios de la coqueta Casa de Galicia de la ciudad. El responsable de la Xunta fue esta vez más comedido en su mensaje electoral y se limitó a invitar a los asistentes que puedan hacerlo a participar en los comicios de octubre. Las persistentes muestras de afecto de sus paisanos tal vez le hicieron olvidar el regusto agridulce del acto previo de presentación de la Cidade da Cultura, al que la ministra española del ramo acudió sin una buena noticia que dar a los gallegos sobre la colaboración del Gobierno en la financiación del proyecto. Sólo masculló que ya se verá. Pues eso. Como admitió Pérez Varela, para calibrar la trascendencia del acto habrá que esperar a las reseñas en la prensa especializada. De momento, los grandes diarios neoyorkinos no reflejaron un acto que contó con invitados tan ilustres como el cónsul español, Emilio Casinello, los alcaldes de Sada y Ribeira, y el polifacético Inocencio Chencho Arias, y con los mensajes de reconocimiento del gobernador del Estado y del alcalde de Nueva York. La nacionalidad Fraga tuvo tiempo en la mañana de ayer (primera hora de la tarde en España) de reunirse con el Consejo de Españoles Residentes, que le agradeció el apoyo a la reforma de la ley española de nacionalidad y la iniciativa de habilitar senadores de la emigración, y la inclusión en las listas electorales de representantes de la diáspora. A falta de diamantes, el último almuerzo del de Vilalba en Manhattan contó con la presencia del orfebre por excelencia del modernismo arquitectónico del último siglo, Philip Johnson, en plena forma intelectual a sus 95 años. A la mesa en el célebre restaurante Four Seasons de la calle 99 se sentaron también Peter Eisenman, el padre del proyecto de la Ciudad de la Cultura; el cónsul de España y Pérez Varela. La comitiva voló a primera hora de la noche (hora española) a Madrid desde el aeropuerto J.F. Kennedy. Fraga inicia mañana el retiro de su Gobierno en el Mosteiro de San Clodio, en Leiro.