«E agora, ¿que vai ser de nós?»

María Xosé Blanco Giráldez
M. X. BLANCO RIBEIRA

GALICIA

CARMELA QUEIJEIRO

EN PRIMERA PERSONA

26 mar 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Su vida cambió radicalmente en noviembre del año 1999 cuando, con 31 años, se vio obligado a depender de una ayuda para afrontar los gastos diarios y el pago del préstamo que había solicitado para la construcción de una vivienda. Eugenio Gude Santamaría es uno de los 180 marineros ribeirenses por cuyas cabezas pasa ahora una sola idea: la de enfrentarse a la ardua tarea de buscar un empleo. Desde que finalizó el acuerdo pesquero con Marruecos, su principal ocupación consiste en realizar las tareas del hogar y atender a su hijo, de cinco años. A pesar de que su mujer trabaja, esta familia de Aguiño se ve obligada a administrar el dinero a cuentagotas para poder llegar a fin de mes: «Vivimos ó día, non podemos permitirnos nin un despilfarro se queremos chegar a fin de mes sen débedas, pagando o crédito e os recibos da luz, a auga e o teléfono», señala Eugenio. Aunque entre el sector reinaba cierto pesimismo, Eugenio Gude siempre mantuvo la esperanza de que el convenio llegaría a renovarse, por lo que las noticias de ayer le sentaron como un jarro de agua fría. Con un claro tono de tristeza, su único comentario fue: «E agora, ¿que vai ser de nós?». Este ribeirense tiene claro que seguirá ligado al mundo del mar, ya que es prácticamente el único que conoce, pero lamenta que sus alternativas se ciñan «a sumarme á flota do Gran Sol, de Mauritania ou a enrolarme en barcos con bandeira de conveniencia». Sea cual sea su destino final, lo que más preocupa a este marinero es «alonxarme da miña familia». Aún así, encontrar plaza en un barco no será tarea fácil, pues «cando rematen as axudas imos ser moitos os que busquemos traballo». Encontrarlo será, a partir de ahora, su reto para garantizar el bienestar de su hijo y del que viene en camino, pues ellos no entienden de acuerdos pesqueros ni de negociaciones fallidas.