España acepta pagar a Marruecos lo que pide si permite faenar a unos 300 barcos

PALOMA ABEJON Corresponsal MADRID.

GALICIA

DANI GAGO

LA ESPINOSA NEGOCIACIÓN CON MARRUECOS Armadores y sindicatos no quieren oír hablar de reconversión pero el Gobierno explica ya las posibilidades existentes Dos no pueden negociar si uno no quiere. Pese a la actitud de los responsables marroquíes de pesca, que tras varios días de encuentros en Rabat no movieron ficha más allá de posturas de pura imagen, el sector pesquero español se niega a reconocer el fin del proceso. En el Consejo de Ministros de la Unión Europea del próximo lunes, España pedirá que Franz Fischler vuelva a Marruecos y acepte pagar los 90 millones de euros (15.000 millones de pesetas) al año que pide el país magrebí siempre que se permita faenar entre 290 y 300 barcos europeos. La lejanía de esta propuesta de la oferta marroquí (160 barcos) hace prever lo peor.

22 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Parece la crónica de un fracaso anunciado, pero el sector pesquero español no está dispuesto a oir hablar aún de reconversión y quiere jugar una última baza. España pedirá el lunes a la UE que envíe de nuevo al comisario Franz Fischler a Marruecos con una última y definitiva propuesta bajo el brazo. Se hará un último esfuerzo que consistirá en presentar a los marroquíes algo que, a juicio de la UE, valga los 90 millones de euros al año que pide el país magrebí. España considera que ese precio sólo lo vale un acuerdo que permita faenar un mínimo de 290 barcos. Unidad en el sector Armadores y sindicatos coinciden en el intento de retrasar al máximo el inicio de una reconversión en el sector y quieren apurar las últimas cartas. Xabier Aboi, de la CIG, hizo hincapié en la unidad total que existe para llegar hasta el final antes de ir a una reconversión que consideran desastrosa para la comunidad gallega. Sin embargo, esta actitud contrasta con la postura oficial, que ya se muestra como totalmente derrotista en cuanto a la consecución de un acuerdo con Marruecos. Ayer, tras presentar la situación con crudeza, los representantes de la Administración intentaron convencer al sector de que la reconversión no tiene por qué ser sólo desgüace de barcos. Se habló de caladeros alternativos, de incentivos fiscales a empresas que contraten a trabajadores del mar en las zonas más afectadas, pero, de momento, la conclusión es clara: seguir negociando mientras sea posible.