Las paradojas de Bruselas

Pablo González
PABLO GONZÁLEZ A CORUÑA

GALICIA

MARCEL MOCHET

La Unión Europea desorienta a los consumidores con confusas medidas que sólo generan preguntas La Unión Europea (UE) ha optado por la vía draconiana en su política sobre las «vacas locas». Quizás por el peso de conciencia que supone saber que, durante cinco años (entre el 90 y el 95), desde Bruselas no se hizo nada para frenar la epizootia. Los consumidores asisten ahora impávidos a versiones contradictorias, órdenes que corrigen las anteriores o simplemente decisiones inútiles pero estrictas que quedan bien ante las cámaras y tienen un efecto ansiolítico sobre la población. Los europeos de a pie también se preguntan porqué no se tomaron antes las medidas de protección que ahora se anuncian a bombo y platillo, y se les ponen los pelos de punta al pensar cuánta carne han comido antes de que la UE se decantara por los controles estrictos.

04 feb 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Los capítulos más contradictorios en el asunto de las vacas locas son los siguientes: Sacrificios en explotación. Es un ejemplo de esas medidas de cara a la galería de la UE. Juan José Badiola, director del laboratorio de Zaragoza, demuestra con números que los casos por granja afectada no suelen ser más de dos. Al no existir contaminación horizontal, se sacrifican las reses por temor a que hayan consumido harinas contaminadas. Esto también afecta a vacas lecheras y si, de acuerdo con la UE, el prión no sobrevive en la leche, ¿por qué hay que sacrificarlas si se asegura que no entran en la cadena alimentaria? Harinas de carne. Como en otras medidas, cuesta creer que en un principio fueran tan laxas para después, cuando el mal estaba hecho, se tratara de enmendar la plana. La prohibición de las harinas a los rumiantes fue anterior a la reciente que vedaba su consumo a todos los animales. Sin embargo, la razón que sustentaba esta medida -la contaminación cruzada de piensos en granjas con ganadería mixta- se conocía desde mucho antes. Es lógico pensar, además de ser prácticamente imposible de controlar que, en la explotación donde hay cerdos y vacas, este ganado no comparta su dieta, aunque sea por error. No se tuvo el mismo celo para saber qué pasó con las harinas contaminadas que el Reino Unido exportó a otros países y saber si éstas retornaron a Europa con otro pasaporte. Hechos de los políticos y el saber de los científicos. En los últimos informes, los técnicos del Comité Científico Permanente de la UE han dado muestras de que, en la actualidad, sólo responden por las vacas menores de un año. Sin embargo, los miembros de la comisión siguen en sus trece y descartaron rebajar la aplicación de los tests prionics a animales mayores de 24 meses, cuando ellos mismos aseguraron que es fundamental saber si hay reses jóvenes enfermas para conocer el verdadero alcance de la epizootia. Y, siguen sin responderse preguntas esenciales. ¿Es infectiva una res joven que aún no ha desarrollado la enfermedad pero que tiene priones? Destacados especialistas como el propio Juan José Badiola ponen en duda la efectividad de los análisis masivos y creen que sería mejor concentrarse en los grupos de riesgo. Otras medidas como los tests rápidos «sólo se diseñan para tranquilizar al consumidor», comentan a menudo en foros reducidos.