Pilar Urbano desvela en su último libro las claves con las que Garzón hizo frente al narcotráfico gallego «En la Nécora había que procesar a setenta personas, y no me asusté ante la cordada: las procesé». En su último libro, la periodista Pilar Urbano pone en boca del juez Baltasar Garzón un completo relato de cómo se gestó y ejecutó la primera gran operación contra el narcotráfico en España. «Garzón: el hombre que veía amanecer» no sólo reconstruye las grandes operaciones antidroga desplegadas en la última década contra los clanes gallegos, sino que además reflexiona sobre el cambio de estrategia de la Justicia frente a la delincuencia organizada, proceso en el que reivindica un papel protagonista. Bajo el personalísimo lema de «la ley en la mano y ¡un par de bemoles!», Garzón revolucionó, según la periodista, la forma de combatir el narcotráfico a gran escala.
02 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.«La Nécora -apunta el magistrado en su primera biografía autorizada- innovó el modo de investigar la criminalidad organizada. No sólo por la utilización de arrepentidos, sino porque afrontábamos de forma organizada a los que de forma organizada delinquían». Garzón revela que cuando llegó a la Audiencia Nacional en 1988, en España no se estaba afrontando el fenómeno de la delincuencia a gran escala. «A la prensa no le atraía el submundo de la droga. Los políticos negaban que existiera en España otra criminalidad organizada que no fueron la de ETA. Nadie veía, nadie oía». Una revolución. Los protagonistas de esa revolución judicial son los jueces Garzón y Bueren y el fiscal Javier Zaragoza que, a modo de locos del peine, remueven los cimientos de la Justicia española. «Eso entrañaba, primero, poner en juego todo el panel de resortes jurídicos; segundo, sin forzar la ley, llevarla hasta donde fuera posible para hacer la guerra al crimen, y ganarla; tercero, cambiar la mentalidad de los policías y de los jueces, porque iban a ser investigaciones múltiples, entrecruzadas y simultáneas sobre delincuentes con una estructura y asociados entre sí; y cuatro, como habría muchos imputados, tendríamos que ir a macrojuicios». ¿Un sumario mal instruido? «Se dijo hasta la saciedad que el sumario de la Nécora estuvo mal instruido -reflexiona el juez a través de la pluma de Pilar Urbano-. No sé... Quizá, como todo lo que rompe fuego en la historia, tuviera errores; pero hubo muchos aciertos. Con el paso del tiempo y la reincidencia criminal, ha habido pruebas irrefutables para demostrar que aquéllos, y un montón más de detenidos después, eran narcotraficantes de altos vuelos». De la Nécora a la operación Temple. Para Pilar Urbano, Galicia era a principios de la década de los noventa «una pequeña Sicilia». Más adelante, y tras los palos de la Audiencia Nacional, los narcos gallegos se acabarán convirtiendo en peones de los traficantes colombianos. De ahí que el objetivo de la operación Temple fuera destruir las sucursales de los carteles colombianos, deteniéndose en Madrid a su hombre en Europa, Alfonso León, Antonio.