NADIE ESPERA NADA

La Voz

GALICIA

MANUEL PORTELA OPINIÓN

16 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.

Tal como vienen desarrollándose las conversaciones, nadie espera ya nada en la renovación del convenio de pesca entre la UE y Marruecos. El comisario Fischler hizo ayer la que se supone es la última visita a Marruecos para intentar llegar a un acuerdo. Del viaje informará en el consejo de ministros, porque algo habrá que decir a la opinión pública acerca de la prórroga de las ayudas al amarre de la flota. Es este un asunto que quizás interesa poco al resto de socios comunitarios, pero que, para España, significa un compromiso de actividad de unos 400 barcos españoles, registrados en Galicia, Canarias y Andalucía, de cuyo trabajo viven unas 25.000 personas. Es evidente que Marruecos YA no está interesado en el dinero que recibe por tal concepto de la UE (más de 27.000 millones de pesetas/año), sino que quiere aprovechar la ocasión para nacionalizar y modernizar la flota que trabaja en sus caladeros. Y de paso obtener ventajas arancelarias para las exportaciones de productos hortofrutícolas hacia Europa. Para España es importante conseguir algún tipo de acuerdo al respecto, con o sin el concurso de Bruselas. No sólo hay que impedir que la flota del sur (muy artesanal) tenga que estar amarrada a partir de diciembre o que tenga que seguir yendo al desguace. Lo importante para España es que el desarrollo democrático en Marruecos no acabe naufragando por la recesión económica. La colaboración activa de España a la prosperidad económica marroquí significa la apertura, la penetración de las inversiones españolas en el tejido productivo marroquí, mediante la utilización del conocido procedimiento de transformar la deuda pública por inversiones privadas. A España le interesa crear trabajo en Marruecos, para que su Gobierno deje de condescender con el tráfico de emigrantes y con las mafias de las drogas.