La Xunta tratará de contrarrestar los posibles efectos negativos de la liberalización de horarios comerciales y destinará este año 2.000 millones para préstamos subvencionados a las pymes gallegas. El objetivo de estas ayudas es conseguir que el pequeño comercio se modernice.
27 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.El compromiso de colaboración de la Xunta con los pequeños comerciantes de la comunidad para contrarrestar los perjuicios derivados del decreto de liberalización de horarios se ha visto reflejado en el incremento del capital destinado este año a préstamos subsidiados dirigidos a la renovación del sector. También queda patente en el tipo interés que el beneficiario deberá abonar que será, una vez descontada la subvención, del 3% con carácter general y del 2% para los proyectos que creen empleo. El pequeño comercio jugará con ventaja en relación con empresas de otros sectores porque, aunque no generen empleo, podrán acceder a estas ventajas, en contra de lo establecido en el Convenio Xeral de Axuda a Pymes 2000. Este documento especifica que este año sólo podrán recibir ayudas las pymes que generen empleo. Según el acuerdo firmado ayer, los préstamos formalizados serán a cinco años con un tipo fijo del 6,15% anual. El Instituto Galego de Promoción Económica (Igape) y la Consellería de Industria subsidiarán la operación en un 4,15%, si el expediente prevé la creación de empleo, y en el 3,15%, si no se genera nuevos puestos. Pujol en desacuerdo En contra de la liberalización total de horarios se pronunció ayer el presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, que afirmó que «hay que proteger al comercio urbano». Pujol añadió que «las grandes superficies no pueden provocar una situación de asfixia del comercio urbano». También recordó que la Generalitat y CiU han votado en contra del decreto ley de liberalización de los horarios comerciales. Pujol afirmó que el comercio tiene que ponerse al día, especializarse y modernizarse porque si no lo hace no podrá competir con las grandes superficies, «que miramos que sean las menos posibles».