Entramos en Cenicienta, el musical, con el príncipe y el hada madrina: «La obra demuestra que los cuentos también maduran»

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El gallego Briel González es el príncipe Topher en Cenicienta el musical
El gallego Briel González es el príncipe Topher en Cenicienta el musical marcos g punto

Briel González y Mayca Teba nos desvelan los entresijos de un espectáculo con una orquesta de veinte músicos en directo

28 nov 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

«Los retos se están modificando. Dejamos a un lado los desafíos del montaje y el reto actual es seguir dándole verdad a la obra«, dice el gallego Briel González sobre el musical Cenicienta, que se estrenó en el Teatro Coliseum de Madrid el 3 de octubre. El coruñés, que da vida al príncipe Topher, nos recibe apenas dos horas antes del inicio de una de las ocho funciones que ofrecen a la semana en el céntrico auditorio madrileño. Con él está Mayca Teba, cantante sevillana, que encarna al hada madrina, Marie. «He tenido la oportunidad de verlo desde fuera y la acogida está siendo muy positiva, desde niños pequeños hasta adultos, ya que es un musical para todos los públicos. Siento que el espectáculo ahora empieza a madurar. Los personajes vamos encontrándonos en nuestro sitio, encajando con el resto», señala.

Para los artistas, la clave de esta obra es que es «el cuento de siempre contado como nunca». Porque la versión que se representa en la capital de la mano de Stage Entertainment, que también produce el exitoso El Rey León, no es la de Disney, sino la creada por Rodgers & Hammerstein, originalmente para la televisión en 1957, con Julie Andrews como protagonista, y que ahora puede verse en Madrid tras ser actualizada para su versión musical en Broadway. Lejos de ser un hándicap, sus protagonistas lo consideran una oportunidad. «Aquella era una historia sobre ratones y un gato. Sí tenemos el zapato, las calabazas, la madrastra…, pero está narrada con una profundidad nueva. Entramos mucho más en la psicología de los personajes con un trasfondo social: la parte del poder, del pueblo, de la corona… Es mucho más interesante, tanto para el público adulto como para los niños«, sostiene Briel, que añade: «Nos pidieron expresamente no ver ninguna versión anterior de Cenicienta para no contaminarnos».

Así, aunque esta hada madrina no entone el clásico Bibidi Babidi Bu, hechiza al espectador. «No lleva varita mágica, pero le da las herramientas a Cenicienta para cambiar su destino. Esa es la verdadera magia», señala Teba, que considera que esta versión demuestra «que los cuentos también maduran«. En su trayectoria suma numerosas óperas y zarzuelas, pero huye de las etiquetas. «Si tuviera que definirme, diría que soy soprano crossover, que puede moverse entre varios estilos. En España aún tenemos que luchar contra el encasillamiento. Limitar a un artista es un error, se pierde creatividad», comenta junto a su compañero Briel, que antes de ser el príncipe formó parte del ensamble de Aladdín en el mismo teatro. «Ha sido un cambio extremo. Puede parecer que el papel protagonista es más exigente — lo es a nivel vocal y mentalmente—, pero físicamente, Aladdín fue lo más duro que he hecho en mi carrera. Hacer ocho funciones semanales era muy exigente. Había muchas lesiones y abandonos. Es un tema sobre el que creo que hay que reflexionar», dice el gallego, que coincide con su compañera en el deseo que le pedirían a su hada madrina. «Seguir viviendo de esta profesión».

Su interpretación toma fuerza en el escenario de la mano de veinte músicos. «Ahora mismo no hay ningún musical en Madrid con una orquesta tan grande. Se nota muchísimo«, apunta Teba, que añade «la historia de Cenicienta es la misma, pero mucho mejor contada».