Mónica Ojeda: «¿Qué es el bum de autoras? Solo una frase para vender»

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La escritora Mónica Ojeda, autora de «Las voladoras»
La escritora Mónica Ojeda, autora de «Las voladoras» SERGIO CADIERNO

La maestra del gótico andino ha visitado Galicia para estremecernos con cuentos para valientes, que transitan inhóspitos parajes interiores. «Nos da miedo ver el origen de la violencia», advierte la escritora

04 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Mónica Ojeda (Ecuador, 1988) conjura la desmemoria del horror con crudeza y poesía. «Amar es temblar». «Entonces la tierra nos habla demasiado», leemos dentro del tsunami de uno de los ocho cuentos de Las voladoras, que ha presentado en Galicia. «Veo la literatura como un conjuro. Quiero trabajar con las palabras de modo que transformen la materia», asegura.

­-Su lenguaje tiene cuerpo, y es un cuerpo de mujer, en toda su crudeza.

-En la mayoría de los relatos de Las voladoras las protagonistas son mujeres y eso a lo mejor tiene que ver con mi propia experiencia. Escribo sobre un montón de violencias que sobre todo han recaído en cuerpos de mujeres. Uno escribe sobre lo que le toca más de cerca. A mí me terminan llamando los temas que tienen que ver con mis amigas, mis hermanas, mis tías, mis abuelas. Quizá por eso vuelco mi interés narrativo en ello.

­-Hay belleza, pero sobre todo terror, un terror que crece hacia dentro, en estos cuentos sobre vivencias que cuesta contar... y leer.

-Cuando uno trabaja sobre la violencia habla sobre el daño. Y cuando se habla del daño son temas tan oscuros, en sentido estricto, que cuesta ver con claridad. ¿Cómo o quién empezó la violencia? Uno no ve bien. En esa opacidad muchas personas no quieren ver lo que hay allí porque nos da pavor. Nos da mucho miedo ver el origen de la violencia.

­-Y del amor, porque a veces se mezclan.

-Sí. El reconocimiento de que somos capaces de hacer daño a quienes amamos, por ejemplo, es algo brutal. O de que somos capaces de amar a quien nos daña.

­-Hay una generación de autoras que están rompiendo ese silencio en torno a lo afectivo y lo familiar. Pero está también la tendencia contraria en la sociedad, la de disfrazar e infantilizar la vida.

-Mi escritura es lo opuesto a eso. Veo esa especie de edulcoramiento discursivo de la realidad, y creo que es muy negativo para ver de qué manera podemos llegar a ser crueles. La violencia no es una línea recta donde hay un victimario.

-¿Su intención es llevarnos a los porqués de los monstruos?

-Intento ir hacia allá... entender por qué las personas no saben amar bien. En cierto modo, todos intentamos averiguar eso.