Álex Ubago: «Ni soso ni triste, de verdad que soy un tío muy chorra»

El viernes 31, en el ciclo TerraCeo del auditorio Mar de Vigo, repasará sus 20 años de trayectoria en formato de dúo acústico


Quizá por aquello de liberarse de su sempiterno sambenito de tipo gris, ha despachado Álex Ubago en los últimos meses, y para perplejidad de no pocos, un par de singles en los que se pone bailongo a ritmo de reguetón y hasta coquetea con el trap. Pero tranquilidad, solo ha sido un arrebato de furor. El donostiarra anuncia nuevo disco y vuelta a sus fueros. ¡Ufff! Para un romanticón que nos quedaba...

­-¿Se siente usted el último romántico?

-(Se ríe) Hombre, pues un poco sí. Aunque en el pop y en la canción de autor el romanticismo sí que lo sigue habiendo. Ahí tenemos a Manuel Carrasco, Andrés Suárez, Fredi Leis o Pablo López. Pero es cierto que en otros géneros como el reguetón o la música urbana hay más sexo que romanticismo, sí.

­-Mire, ¿y cómo es que le ha dado a estas alturas de su carrera por grabar un tema reguetonero y otro urbano?

-Si tú te vas es una licencia que me tomé porque es una colaboración con Mike Bahía, que es un grande de la música latina. Y Te pido una oportunidad, en realidad no se aleja demasiado de esos medios tiempos que yo hago, pero decidí meterle esa base trapera para darle un toque más urbano. En cualquier caso, grabar estos dos temas ha sido una decisión estrictamente personal tomada por pura necesidad artística de probar algo distinto y de demostrarme a mí mismo que mi música también puede fusionarse con los sonidos de ahora.

­-¿Cómo se lo han tomado sus fans?

-Pues hay algunos a los que les ha gustado y que me han agradecido el atrevimiento, y a otros no tanto. Mis fans de toda la vida son los que más me piden que no me salga de mi estilo.

-¿No ha habido detrás de todo esto un intento de captar al público más joven?

-Bueno, de alguna manera sí, también he pensado un poco en eso. En que si de alguna manera les llegaban estas canciones y escuchaban estos ritmos, igual se fijaban en mí y descubrían mi música.

-Ya sabe que los jóvenes tienen muy en cuenta las cuestiones estéticas. ¿Habrá también un acercamiento a ellos en este sentido?

-No, ahí sí que me mantengo fiel a mi estilo. El año que viene cumplo 40 años, no tiene sentido disfrazarme de algo que no soy. No me voy a poner cadenas... Bueno, me he hecho algunos tatuajes pero no ha sido con esa intención.

-¿Con cuál fue, entonces?

-Empecé a tatuarme en un viaje que hice con mi mujer a Ámsterdam. No te voy a decir en qué estado estaba (se ríe), pero para tener un recuerdo de ese viaje nos hicimos los dos un pequeño tatuaje. Después, como que le cogí el gustillo, me hice otros en México, en Argentina, en Japón... Y también los tengo con los nombres de mis hijos y sus fechas de nacimiento.

-Está grabando un nuevo disco. ¿Por dónde va, por esta nueva línea o retorna al camino del siempre?

-Vuelvo a mis orígenes. Estos dos singles han formado parte de una etapa un poco experimental en la que me he sentido muy a gusto. Pero el nuevo disco es muy Álex Ubago. Muy melódico, de canciones románticas, baladas, medios tiempos...

-Algún fan respirará aliviado al leer esto.

-Bueno, en ocasiones me han criticado por hacer siempre lo mismo pero cuando te sales de tu zona de confort te lo critican también. Es así... Al final, lo que de verdad es importante es de dejarse llevar y hacer lo que a cada uno le sale del corazón y le apetece en cada momento.

-En alguna ocasión ha invitado a irse de cañas con usted a quienes les acusan de ser un triste.

-Sí, sí, así es. Tengo fama de ser muy serio, un intenso y un melancólico. Pero ese es solo un lado de mí, del que tampoco voy a renegar. Pero no soy un soso ni mucho menos un tío triste. Para nada.

-¿Cómo es, entonces, cuando sale de cañas?

-Yo me considero un tío bastante divertido y muy cachondo. Entre la gente que me conoce tengo fama de ser muy chorra. Y sinceramente creo que lo soy.

-Me da la sensación de que es usted el primero que se ríe de sí mismo.

-Totalmente. Es que te aseguro que soy un tío con mucho sentido del humor y que me encanta reírme. Hasta de mí mismo, sí.

-Aún no tiene 40 años pero da la sensación de que lleva toda una vida aupado al éxito. La fama le pilló muy joven pero no le hizo perder la cabeza. ¿Cómo se protegió?

-Es cierto que el éxito me llegó con el primer disco, siendo muy inexperto y aún un chavalín. Pero es que yo, ya de adolescente, era un tío bastante maduro y con la cabeza bastante en su sitio. Creo que lo más importante fue tener gente a mi lado, principalmente mis padres y mi manager, que cuando se me iba la olla, que, por supuesto, a veces se me iba, me lo decían. Sí, la gente que está a tu alrededor es muy importante. Muchas veces he visto que la gilipollez está más en el entorno del artista que en el propio artista.

-¿Echa de menos la intensidad o la vorágine de aquellos años?

-Lo que más echo de menos es la manera en la que se consumía música. Era todo más slow food. Ahora la gente no tiene paciencia. Las canciones duran dos minutos, a los chavales tienes que atraparlos en Youtube en los primeros 20 segundos... Es todo fast food. Claro que la era digital nos ha traído también cosas buenas pero yo, por ejemplo, echo de menos ese valor que antes se le daba a la letra de las canciones o el hecho de escuchar un disco entero. Ya sabes, es que soy un romántico.

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