Paula Parker: «Volver al Garufa es una alegría enorme»

La cantante regresa el viernes a «su casa» para interpretar esos clásicos que borda. «Para mí de las artistas de jazz la más completa es Ella Fitzgerald», apunta


Quienes hayan escuchado ya a Paula Parker saben que es una delicia su interpretación de los temas clásicos del jazz, que ha incluido en su primer disco. Parker regresa hoy a la sala Garufa, de A Coruña, (a las 21.00 y 23.00) donde ha crecido musicalmente, para ofrecer canciones de las grandes artistas de una época que, como expresa ella misma, no le puede «gustar más». Su reto ahora -dice- es superarse a sí misma porque «hay temas que deben cantarse con un determinado bagaje emocional». Canciones como Easy to love, Blue Moon, Lover come Back to Me, Parker las borda.

­-¡Por fin vuelve la música a las salas!

-Sí, el confinamiento ha sido muy duro para todos, pero para el sector de la música ha sido un sacrificio. Para mí volver y volver en la sala Garufa, que es nuestra casa, es una alegría muy grande. Por supuesto, se han tomado todas las medidas pertinentes y, para evitar aglomeraciones, hay un pase a las nueve y otro a las once.

­-¿Qué has hecho en este tiempo?

-Si para algo ha valido esta cuarentena ha sido para escuchar, estudiar, incluir nuevos temas y prepararlos.

-¿Cómo prendió en ti esta pasión por la música y los clásicos?

-Desde niña, vas al colegio, empiezas con la guitarra y después de adulta ya descubrí muchos estilos musicales, artistas, intérpretes y me fui decantando. Después surgió la Garufa Blue Devils Big Band, en la que somos cuatro cantantes, y a partir de ahí, gracias a la ayuda de Roberto Somoza, se planteó la posibilidad de iniciar un proyecto como Paula Parker: más pequeño y orientado a temas más clásicos.

-Quien te ha escuchado, reconoce en ti una voz limpia y una elegancia. ¿Cómo se llega a conseguir algo como eso?

-¡Gracias! Cuando una se sube al escenario e interpreta unas canciones determinadas se termina metiendo mucho en ese papel. Al final, eso acaba manifestándose frente al público. Yo estoy en mi salsa, siempre fui una admiradora del cine clásico, de esa estética, bebí de esa música. Y de alguna manera hay esa nostalgia por lo no vivido, no sé; a mí sí me hubiera gustado haber sido testigo de esa época, los años veinte y treinta, cuando empiezan a tener más impacto las intérpretes del jazz. Me hubiera gustado haber vivido eso.

-¿Escuchas siempre ese estilo?

-Sí, todo el día. Me fue atrapando poco a poco. No soy de música actual, sino de Ella Fitzgerald, Joe Stafford, Lee Wiley, Billie Holiday, Julie London. Cada una hace una lectura, una interpretación distinta del tema y hace suya la canción. Me voy identificando con sus versiones: en este tema, me decanto por esta interpretación. Esta, aunque con un registro más limitado, lo canta mejor que esta otra, porque lo siente, porque lo ha vivido.

-Sí, no se trata de hacer una imitación.

-Efectivamente, por eso hay que empaparse mucho. Hay temas que son muy melancólicos, y sin embargo, hay artistas que les han dado un toque más rítmico. Yo no pretendo imitar a nadie, por eso me gusta escuchar a muchas cantantes, porque cada una tiene su estilo y se trata de darle una personalidad. Pero lógicamente, con toda la humildad, para mí son referentes. Son personas muy grandes.

-¿Entre ellas tienes una favorita?

-Para mí la más completa es Ella Fitzgerald, pero no es que sea mejor que otra. Por la razón que sea, me gusta más, se ha sabido diversificar y desde un punto de vista técnico es impecable. Pero eso no quita que haya temas que los prefiera interpretados por otras cantantes, como Lee Wiley o Joe Stafford.

-Transmites mucha seguridad cantando, ¿eres templada?

-No sé si seguridad, a lo mejor tranquilidad. Puedo parecer más tranquila de lo que a veces estoy. Siempre hay un factor nervio importante, por muy arropada que te sientas con los músicos. En la primera y la segunda canción es donde tienes que hacerte con el público, en ese momento es cuando hay más tensión, luego ya va natural.

-¿Son tuyos los estilismos?

-Sí, sí. Forman parte del personaje, yo no puedo ponerme a cantar un standard de jazz con cualquier ropa. No, tengo que estar metida en el contexto, a mí me ayuda. Pero es que a mí, a nivel estilístico, es una época que no me puede gustar más, me encanta. Disfruto pensando qué me puedo poner, peinarme acorde, pero porque me gusta. Si tuviese tiempo, yo iría así siempre. Hasta me he comprado un aparato especial para las ondas de agua, me veo favorecida, me veo yo, y adecuada a lo que voy a hacer. Vestida así estoy más a gusto cantando.

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