«Tengo un cantautor y un roquero dentro peleándose»

Rulo y la Contrabanda aterriza en Galicia para presentar su nuevo trabajo, «Basado en hechos reales», que también podía haberse llamado «mi vida»


Hace ya diez años que, movido «por la patata» se lanzó en solitario. Y una vez más, no le falló la intuición. Seis discos avalan una trayectoria que avanza sólida y progresivamente. No le van las etiquetas, pero le gustaría parecerse más a Bunbury. Ni en sus mejores sueños, Raúl Gutiérrez (Reinosa, 1979) se imaginó este futuro tras dejar La Fuga, y aunque no vive del pasado siempre rescata algún tema para reivindicar que esas letras «eran mías».

­-«Basado en hechos reales», ¿todo lo que cantas te ha pasado?

-Sí, en ese sentido se podía haber llamado, al igual que cualquiera de los otros discos, «mi vida», pero este especialmente porque es la primera vez que he grabado fuera de España. El estudio estaba a 5 minutos del Hollywood Boulevard, era todo muy peliculero. Y aunque la temática no lo es, tenía todos los ingredientes. Por ejemplo, la de Como la luna [lo malo no es que te largaras, lo malo es que no fue conmigo...] la compuse una noche del tirón y me di cuenta de que no era para mí, que como se dice en mi pueblo, ese perro me había mordido en otras ocasiones, pero no me estaba mordiendo, era para un amigo, que es como mi hermano, que estaba totalmente depresivo. En ese momento yo estaba en una etapa sentimental muy dulce. Me doy cuenta de lo que hago, después de hacerlo. Es la letra más dura del disco.

-Tiene un punto nostálgico, ¿no?

-Sí, no tiene tanta luz, es diferente al anterior. Marcan mucho los momentos vitales.

-¿Te pilla en un momento más bajo?

-No, me pilla en los 40.

-¿Crisis?

-Es melancolía, no es tristeza, porque soy un tío muy optimista, muy echado para adelante, creo que lo mejor está por venir. Un amigo me dijo: «Otros se compran una Harley Davidson, y tú has hecho una canción de esto». Con el cambio de doble dígito hay siempre como una retrospectiva, y aunque seas optimista, miras para atrás, pero yo miro diciendo: «Estuvo muy bien». Nunca al revés.

-Hablas del 95, tendrías 15 años...

-Es un verano del 95 muy genérico, porque hay frases que son del 93, 95, 96... Engloba toda la adolescencia y la infancia. Cuando hablo de la mano de mi hermana, pisando la nieve camino del colegio todas las mañanas... eso lo recuerdo perfectamente, es el primer recuerdo de mi infancia.

-¿Qué escuchabas?

-Crecí marcado por mis padres, mi madre tenía un programado de radio con las amigas en Reinosa y mi padre era músico, así que Sabina, Supertramp, Luz Casal, la favorita de mi padre... Mi primo mayor me influenció mucho con el rock americano, también me metí en el mundo de Barricada, Los Suaves... Todos los estilos mezclados, pero antiguamente no podías decir que escuchabas de todo, tenías que decantarte por un estilo, e incluso por una banda u otra. Ahora afortunadamente la gente joven es totalmente escéptica y escucha de todo.

-Eso de situarse te va poco, te mueves en una delgada línea fina entre el pop y el rock.

-Me gustaría incluso que fuera más ancha, me considero compositor, no tengo la necesidad urgente de los 15 años de hacer rock acelerado, e incluso no tengo necesidad. Tengo un cantautor y un cantante de rock dentro peleándose, que a la vez se llevan muy bien, te puede acariciar una canción y la siguiente arañar. No me gusta etiquetarme, pero no rehúyo ningún género. A veces parece que los roqueros no pueden escuchar ni la palabra pop, está devaluada en este país, y pop son Los Beatles, pero a mí no me molesta ningún estilo, es más, me gustaría tener más, pero no me salen. Escucho mucha música y creo que está reflejando en mis canciones. Me gustaría ser más como Bunbury, que esa inquietud se viera más en mis canciones.

-¿El cuerpo te pide más pausa que antes?

-No sé si pausa, porque luego en los directos hay de todo, pero sí obviamente... Como cuando ves a un tío de 50 años, cantar canciones que compuso con 15, es un poco raro. En mis discos hay de todo, es lo que me gusta defender, y eso haré hasta mi muerte artística. Para unos es muy duro, para otros, muy blando, y ahí estoy yo.

-Con las entradas agotadas...

-Será por todo, no solo por el disco, por los años pasados... Se nota que la banda va cumpliendo y que cada año viene más gente a vernos, es una maravilla, verlo crecer así de sólido y de progresivo.

-Es lo que te imaginas cuando diste el paso de dejar La Fuga.

-No, es muchísimo mejor. No me lo imaginaba, porque no estoy loco. Lo lógico cuando te vas de una banda que va bien, salvo tres o cuatro excepciones que sabemos todos, es que te vaya mal. Terminan volviendo al grupo o sigue funcionando como sea, pero salvo Rosendo, Fito, Bunbury o poco más, los demás no han funcionado. Yo cuando estaba tan jodido en casa, solo pensaba en vivir de la música, aunque fuera tocando en garitos.

-¿Eres una persona muy entregada?

-Me considero pasional en todo lo que hago. Me muevo un 90 por ciento con el corazón y un 10 por ciento con la cabeza. No lo digo como una virtud, porque tengo amigos que se mueven un poquito más con la cabeza y en ciertas cosas les va mejor. Soy pasional en la música, en la vida, con las amistades, en el amor... Todo lo mueve la patata. Y me va muy bien así.

-Dices que las intuiciones te funcionan al 99 por ciento.

-Igual no tanto, pero me funcionan muy bien, funciono por corazonadas y casi todas me han ido bien, así que sigamos latiendo. Aparte que ya es tarde para cambiar.

-¿La gente no te perdona volver al pasado?

-No tengo la sensación de que se llene un concierto por tocar una o dos del pasado. No vivo del pasado, hay gente que te dice que tiene que tocar 10-11 temas, yo no tengo esa sensación, toco 2 o 3 o lo que me apetezca, también es una manera de reivindicar que esas canciones las compuse yo en su día.

  •  Santiago Sala Capitol, 22 horas, a partir de 27,5 euros

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