«Voy a Cangas desde que estaba en la barriga de mi madre»

MARTA LARRALDE YA ES UN CLÁSICO La actriz, que se escapa a Galicia cuando puede, se atreve con la versión vanguardista de una obra de Shakespeare

A. A.

Muy poca gente puede contestar con la energía y el dinamismo con la que lo hace Marta Larralde (Vigo, 1981) al teléfono. La actriz, gallega hasta las trancas, atraviesa un momento muy positivo en su carrera, que comparte con Fugas. Tras su participación en series como Seis Hermanas o Fariña, Larralde está estos días en Mérida, en el Festival Internacional de Teatro Clásico con la obra Pericles. La actriz, que se presenta en redes como «una saltimbanqui», confiesa que todo ha sido una curiosa casualidad. «Yo estaba viendo la tele y me encuentro con un anuncio de Mérida y me digo que ojalá pudiera estar allí. Días después me llaman para ir a actuar al anfiteatro. ¡Es para no creérselo!».

La pasión que siente por las tablas no quita el gusto por la televisión o el cine, ya que ama «a los tres por igual». Eso sí, gran parte de la confianza que muestra es gracias también al equipo de la obra, para los cuales solo tiene buenas palabras. Ella nos advierte de que no es una obra clásica al uso: «¡No te creas que vamos en toga!, se trata de una obra vanguardista, donde pasan muchísimas cosas: naufragios, batallas, magia... todo con una calidad técnica increíble». Admite que existe cierta presión al actuar en un entorno tan especial como es el Anfiteatro de Mérida con una obra del mismo Shakespeare, pero ella se ve con seguridad e ilusionada.

Un culo inquieto

Marta no para quieta. Además de Pericles, que también la llevará a Uruguay; la actriz ha estado trabajando en la serie Caronte y en una película de la que aún no nos puede decir nada. «Fíjate que igual tenemos que volver a hablar dentro de poco tiempo...», nos confiesa riéndose. La situación es tan favorable que hasta ha tenido que rechazar algún papel, aunque no peca de optimista: «Siempre hay épocas, y aunque ahora estoy genial, quizás dentro de un año no encuentre nada que hacer». La actriz es un culo inquieto, también por culpa de una de sus grandes pasiones: el deporte. Marta era atleta hasta hace unos años, y declara orgullosa que ha ganado alguna que otra carrera en sus tiempos más competitivos. «Antes de mi embarazo corría mucho, pero ahora me lo tomo con más calma. Aunque nunca lo he dejado de lado, porque me encanta», confiesa. «Tener una buena forma física me ayuda con obras como esta, que requieren mucho movimiento y son bastante frenéticas», añade. La actriz se muestra muy activa en redes sociales como Instagram, donde nos muestra su pasión por los viajes y las playas, casi siempre en compañía de su hijo de 3 años.

La morriña siempre vuelve

Trabajar ocasionalmente en Galicia a Marta no le ha curado del todo la morriña: «Llevo gran parte del verano en Madrid y ya te digo que siempre que puedo me escapo a Galicia».

La actriz recuerda con mucha felicidad su infancia en la Ría de Vigo, donde tiene predilección por Cangas do Morrazo: «Desde que mi mamá estaba embarazada íbamos allí y, claro, ir ahora con mi niño me hace mucha ilusión». A pesar de la temperatura del agua, como buena atlántica, confiesa que «quiero que mi hijo se bañe un poco en nuestras aguas gélidas, ¡que se tiene que ir acostumbrando!», nos cuenta entre risas.

A Marta le gustaría, además, traer este Shakespeare a Galicia, y nos cuenta que le apena la poca popularidad que tienen hoy el teatro: «Hay gente que me dice que le aburre». En ocasiones, admite la gallega, «los programadores no arriesgan con las obras y se quedan en formato muy clásico que no atrae a la gente». Eso sí, Marta Larralde alaba la proliferación de estos festivales, que ayudan a la gente a involucrarse un poco más y a que «se enganchen a las artes escénicas».

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