Madre mía, Rosalía, bájale

DEL TRATRÁ A «VOGUE». La catalana es la primera cantante española en ser portada de esta revista tras arrasar en Coachella. ¿Es ella o es el márketing?


Que Rosalía es un éxito es innegable, que tiene fuerza, que canta bien y que es una cantante de raza también, del mismo modo que es evidente que su márketing es exagerado y puede que incluso le pase factura.

Su última hazaña es lograr ser la portada de Vogue España convirtiéndose en la primera artista española en conseguirlo, según indican desde su discográfica. Además la artista también ha participado en el rodaje de Dolor y gloria, la última película de Pedro Almodóvar, y acaba de estrenar la canción, Auto cuture, coincidiendo con el aniversario de su primer hit Malamente. En el videoclip del nuevo tema, que llega dos meses después de Con altura en el que colabora con el colombiano J Balvin, Rosalía cuenta con una producción extravagante y llena de color a través de unas manicuras imposibles que se han convertido en su sello, pero que sin embargo no lleva en la portada de Vogue.

La letra, coescrita por Rosalía, El Guincho y Leticia Sala, habla de una joven segura de sí misma que ha superado un desengaño amoroso. Frases como «tacones, lunares para matar, bájale. Los flecos, la' trenzas para matar, bájale. Eyeliner, leopardo para matar, bájale» se han metido ya en la cabeza de miles de españoles que adoran a la cantante mientras que otros miles solo piensan en el «Madre mía, Rosalía, bájale».

Es innegable que el país se divide entre los que aman y los que están saturados de una cantante que acaba de pasar por Galicia. Rosalía actuó el viernes pasado en O Son do Camiño, después de haberlo hecho en las dos citas del Primavera Sound, en Barcelona y Oporto. La joven de 25 años es un festival en sí misma, ya que desde Coachella no ha parado y está presente en casi todos los carteles de festivales nacionales. De hecho, el miércoles 10 de julio abrirá en el Mad Cool de Madrid y dos días después llegará al BBK de Bilbao, así que si no quieres verla lo tienes difícil. ¡Mires dónde mires aparece Rosalía!

En su show te encontrarás con una puesta en escena que bien podría ser un ensayo de Beyoncé. Porque por mucho que nos guste el producto nacional, a la catalana todavía le queda mucho para alcanzar el nivel de una diva real, aunque Niña Pastori diga que la ex Destiny's Child no es capaz de hacer lo que hace Rosalía. ¡Claro que no, lo hace mejor! Seguro que la niña del tratrá es plenamente consciente de que está a años luz de ofrecer un show como el que Queen B dio en Coachella, pero ¿lo sabe su equipo? ¿Puede ser que tanto márketing provoque un efecto rebote? Y es que todo el mundo se pregunta lo mismo: ¿Es para tanto Rosalía?

La realidad es que la flamenca dirige un espectáculo que pocas artistas nacionales, o ninguna, han logrado ofrecer. Rosalía aparece arropada en directo por su pinchadiscos y cuatro cantaores (dos chicos y dos chicas), pero sin rastro de ninguna guitarra española. No la necesita para su propuesta musical llena de quejíos en la que sí cuenta con seis bailarinas. Precisamente con ellas realiza sensuales y enérgicos movimientos, inspirados en las grandes divas del pop internacional. En cuanto a su voz, que sonó bajo la lluvia en Santiago, parte del público se percató de que recurre al autotune (algo que, para ser justos, hacen otros muchos artistas como Rihanna, Kanye West, Bon Iver e incluso Beyoncé). Es evidente que Rosalía no usa esa tecnología porque le falte voz, en su actuación en los Goya versionando el éxito de Los Chunguitos Me quedo contigo lo dejó claro, sino porque está de moda y es un recurso más, pero entonces: ¿Es Rosalía como sus uñas, un fake? Opinen ustedes. Esto está encendío.

Ni la lluvia consiguió detener el «¡tra, tra!» de «Rosaliña»

Montse Garcia

Nuevo cambio de horarios en las últimas actuaciones de O Son do Camiño

No le hizo falta a Rosalía llegar al «¡tra, tra!» de Malamente para hipnotizar a los 33.000 asistentes al festival O Son do Camiño. Es más, el «esto está encendío» de su último éxito, Aute Cuture, se puede aplicar desde el inicio al segundo concierto en menos de un año en Santiago, esta vez a escasos metros del lugar por donde peregrinó con 19 años tras realizar el Camino desde Roncesvalles.

Acompañada por seis bailarinas, la autora de El mal querer saltó al escenario a las 23.15 horas, después de que en los últimos días la organización reajustase los horarios para facilitar la asistencia a esta actuación de la estrella del momento. Esta no era cita para perder. A su voz, la cantante unió cuidadas coreografías ya desde el arranque con Pienso en tu mirá. Después, transportó al público por esa fusión de estilos marca propia de la catalana: del flamenco al trap y el reguetón, siempre acompañada de muchos coros del público, palmas y «olés». A Pienso en tu mirá siguieron temas Como Alí y Barefoot in the park. «Estou moi, moi, moi agradecida de estar aquí», dijo ante el público de Santiago la diva nacional. Luego, llegarían los ritmos más flamencos y, con ellos, también hizo acto de aparición la lluvia, que acompañó a De madrugá, Que no salga la luna por bulerías y Maldición; pero ella quitó importancia al traspié meteorológico. El público también. Nadie se movió ni un paso.

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