Menos mal que Risto le dijo no a Pablo López

FUGAS

Con seis meses de antelación, Pablo López agotó los tiques de sus conciertos de verano en A Coruña y Vigo. Parece que los recintos medianos se le quedan ya pequeños a la última gran estrella del firmamento musical español

31 may 2018 . Actualizado a las 21:53 h.

Hoy en día aquello supone una anécdota en su carrera. Corría el 2008 y el concurso Operación Triunfo vivía su segunda juventud. Se debía, fundamentalmente, a la polémica que generaba uno de los miembros del jurado: Risto Mejide. El publicista ese año la había tomado especialmente con un concursante, el malagueño Pablo López. Lo bautizó como Chepablo por su presencia en escena. Le dijo que su meta sería pasar de pianista de hotel a pianista de cruceros. Y lo trató con absoluto desdén. López quedó finalmente de segundo. Aquella edición de Operación Triunfo la ganó Virginia Maestro, la protegida de Mejide con quien pondría en marcha luego el proyecto Labuat.

Ha pasado mucho tiempo de aquello. Y el piano Pablo López conmueve en la actualidad a miles de personas. Es una de las grandes estrellas del último pop español. Se ha podido comprobar recientemente con cifras. En Galicia ha anunciado hace semanas tres conciertos para el verano dentro de la gira de presentación de su último disco, Camino, fuego y libertad. El 8 de junio estará en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Santiago; el 9 de junio, en el Auditorio Mar de Vigo: y el 7 de julio en el Palacio de la Ópera de A Coruña. Faltan aún muchos meses. Pero las fechas de Vigo y A Coruña ya tienen escrito el sold out. Todo apunta a que Santiago lo colgará en breve. Ayer mismo se confirmaban nuevas fechas en A Coruña y Vigo. Da la sensación de que estos medianos aforos se le empiezan a quedar cortos a un cantante que pide más. Lo que queda claro es que Risto Mejide patinó totalmente en su pronóstico. Al margen de gustos o sensibilidades musicales, lo cierto es que Pablo López arrasa.

Malagueño del 84, Pablo José López Jiménez siempre tuvo claro que quería ser artista. A esas duras, en las que dice que tuvo serios problemas para llenar la nevera, y a las maduras actuales. Pegado a un piano, que se ha convertido en compañero inseparable, cultivó un modelo musical pop muy anglosajón. De hecho, vivió varios años en Londres, empapándose de su cultura. Aunque, siguiendo inercias perezosas, se insista en compararlo con Pablo Alborán, en su música aparecen ecos de artistas como Elton John, Supertramp o Coldplay. Véase por ejemplo El patio, el single inaugural de su nuevo disco. Apertura ambiental. Piano marcando el pulso. Tono lastimero en la voz. Amagos con el desgarro y la lírica. Instrumentación arropando progresivamente la pieza. Y un estribillo que busca rotundidad y la luz definitiva a golpe de épica.