Un capricho que ahora lo es de todos

CARLOS CRESPO

FUGAS

El curtido trío compostelano se estrena con maestría y solvencia en formato vinilo y evidencia que el suyo es un género que no tiene por qué mirar solo al pasado

08 dic 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

Con Tornado se ha quitado Martín Esturao una espinaza. Había editado el músico compostelano hasta ahora una docena de cedés pero no tenía ni un solo disco en formato vinilo. La pasión asoma a su discurso cuando relata el ritual que supone sacar el vinilo de su carpeta, colocarlo en el plato, dejar caer la aguja sobre el surco y escuchar el chisporroteo previo a los primeros acordes. De acuerdo maestro, pero ¿y a partir de ahí? Pues a eso vamos.

A partir de ahí se amplifican e intensifican las emociones. Mad Martin Trío despachan ocho canciones que en su conjunto trascienden la etiqueta rockabilly. Cierto es que algunas, como la que abre la cara A -qué entrañable descripción-, Shakin’ under my skin o Cadillac hearse tienen ese regusto a clásicos y aromas johnnycashianos, tan propios del trío, pero las hechuras contemporáneas con las que han sido revestidas hace imposible e impensable hablar de revival, un fantasma que ineludiblemente asoma cuando alguien pone su guitarra en aquellos sonidos pioneros del rock and roll. Mad Martin huye del revival como del demonio y aunque su guitarra, su estética y su tupé evocan el blanco y negro, su música está llena de tonalidades multicolor.

Tornado se escucha de principio a fin sin apenas tomar respiro, como uno de esos libros que no eres capaz de abandonar. Cierto, son solo ocho canciones. Pero no hay dos iguales. Unas coquetean con el swing, otras con el boogie woogie, con el country y, por supuesto, con el blues. .