Tras 23 años de trayectoria comprometida, «Gabriel O Pensador» se sube hoy por primera vez a un escenario en Galicia. El del festival Revenidas de Vilaxoán
19 ago 2016 . Actualizado a las 05:15 h.Nació en una familia acomodada de Río pero no tardo en darse cuenta de que su alrededor coexistían otros mundos con los que se sentía más identificado. La música le acercó a ellos y él les puso letra. Unas letras que resuenan como bofetadas contra la injusticia, los poderosos o la hipocresía social. O que ironizan con cuestiones como el reclamo sexual o su propia condición de escritor. Um dia eu fiz uns raps e achei que tava bom. / Me batizei de Pensador e quis fazer um som. / Ficar famoso e rico nunca foi minha meta. / Minha mãe já era isso, eu só queria ser poeta.
-¿Por qué escogió la palabra «pensador» para su nombre artístico?
-Este nombre lo escogí sin pensar (se ríe). Pero ahora, pensando, creo que lo hice para enfatizar la importancia que tienen para mí las ideas y la libertad de opinión y de expresión. No sabía siquiera si conseguiría grabar un disco y ser oído por otras personas pero imaginé que en cierto modo también serviría para incentivar a mis posibles oyentes a pensar y a expresar sus pensamientos.
-¿Por qué cree que hoy casi todo (los políticos, la tecnología, los medios de comunicación, el estrés diario?) nos conduce a no pensar?
-Los políticos para manejarnos más fácilmente. Los medios de comunicación para vendernos de forma más práctica y rápida las ideas que interesan a quien los controlan y patrocinan. El estrés hasta podría hacernos pensar pero nos roba el tiempo. Pero en lo de la tecnología no estoy del todo de acuerdo. Internet puede inspirarnos a pensar y a estimularnos de varias formas, alimentándonos con información e imágenes y facilitando el debate de ideas. Es el modo reduccionista y apresurado con que nos comunicamos el que hace a estas herramientas más idiotizantes.
-¿Son el pensamiento y la reflexión las armas malas poderosas para cambiar el mundo?
-Tengo una canción que dice «Pensa! O pensamento tem poder, mas não adianta só pensar. Você também tem que dizer. Diz! porque as palabras têm poder, mas não adianta só falar. Você também tem que fazer. Faz! Porque você só vai saber, se o final vai ser feliz, depois que tudo acontecer». Tu pregunta me recordó esta letra pero creo que el arma más poderosa y transformadora del mundo es el amor.
-Nunca ha eludido los temas conflictivos ni su postura política. ¿Ha sentido miedo o se ha sentido amenazado alguna vez?
-A los cinco días de editar mi primera canción, Tô Feliz (Matei o Presidente), el gobierno amenazó a las radios, aunque no fue una censura oficial. Yo lo denuncié en prensa y en televisión. Algunos amigos se quedaron preocupados por mí pero el gobierno tenía problemas más serios que resolver, intentando huir del impeachment. No pasó nada. Después no he tenido ninguna amenaza. Solo alguna dificultad para tocar ciertas canciones, lo que ya era esperado.
-¿Cree que hoy, 23 años después, sería posible escribir una canción como «Tô Feliz (Matei o Presidente)»?
-Sí sería posible pero las reacciones y las críticas están hoy más visibles, es verdad.
-En «Cachimbo da paz» aborda con ironía y poética la cuestión del consumo y tráfico de drogas. ¿Cuál es su postura al respecto?
-Infelizmente no existe una solución simple pues hay drogas como el crack que son un problema grave y difícil de resolver. Pero la marihuana podría ser legalizada y controlada, por lo menos parcialmente, de forma que los usuarios no necesitaran financiar la violencia del tráfico que, por su parte, corrompe parte de la policía, financia otros crímenes y se infiltra en la política.
-¿Es su música una guerrilla y sus conciertos una trinchera?
-No, no. Yo me considero un poeta que lleva energía positiva y recibe mucha energía positiva de vuelta también. Mis conciertos tienen canciones reflexivas y algunas letras que pueden sacudir un poco las mentes. Pero tienen también mucha alegría. Ese equilibrio me parece interesante en mi obra y en mi personalidad.
-¿A qué artista español invitaría a la «Festa da Música Tupiniquim»?
-Voy a ser sincero. Aún necesito conocer músicos españoles. Brasil y yo lo necesitamos.
-«Todo político é un filha da puta», decía en uno de sus temas. ¿Aún piensa así?
-Sé que en otros países no es así, pero en Brasil esa es la triste realidad. La mayor parte son malintencionados, están podridos o tienen graves carencias de carácter e integridad.
-Y aprovechando otra letra suya, ¿«Até quando imos levar porradas»?
-Creo que lo de llevar porradas es para siempre. Lo de «ficar sem fazer nada» es lo que no puede ser.