«En mi casa todo el año es Navidad»

Rodri García REDACCIÓN / LA VOZ

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El gallego Joseba Barturen expone por primera vez la mitad de los 260 belenes artesanos de todo el mundo elaborados con semillas, nueces o cajas de cerillas

06 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Con la fiesta de los Reyes Magos concluyen hoy las fiestas navideñas. Claro que siempre hay quienes se resisten a que se esfume la afabilidad de estos días y esgrimen argumentos para ello: «En mi casa todo el año es Navidad». Esto sostiene Joseba Barturen (Vigo, 1961) que muestra una de las estanterías con belenes artesanos que expone, por primera vez, en el museo Liste de Vigo: «Esta está así, exactamente igual, en mi habitación». Este docente, que ha ido reuniendo en su casa durante los últimos años 260 nacimientos de reducido formato, destaca una frase de uno de los escritores más vinculados a la tradición navideña como es Charles Dickens: «Honraré la Navidad en mi corazón y procuraré conservarla durante todo el año».

Todo empezó cuando durante un viaje a Ecuador «compré varios belenes para regalar». Es uno de los países a los que viaja cada curso para impartir las clases del máster presencial de neuropsicología del Centro Universitario Villanueva de Madrid. La segunda pieza de su colección, un belén originario de Suiza, se lo regaló su madre? Y así ha ido sumando desde entonces hasta llegar a los actuales 260. De esta colección solo expone la mitad, mientras continúan aumentándola con nuevas adquisiciones o regalos: «Una madre del colegio me trajo uno de Marruecos, que es bastante llamativo». Y es que este coleccionista también imparte clases en el colegio Montecastelo de Vigo «y cuando la gente sabe que coleccionas belenes pues a veces, cuando se van de viaje, me traen alguno».

Además, corroborando su idea de prolongar la Navidad más allá de las fechas convencionales, «en América en cualquier época del año puedes encontrar belenes; he ido en agosto, en octubre y en enero y siempre hay». Detalla que la inversión económica es escasa, puesto que allí la mayor parte de los belenes «cuestan de un dólar a 50 centavos». Del resto de la colección, las piezas tampoco son mucho más caras y sus precios oscilan entre los dos y los diez euros, que sería la más cara.

La colección de Joseba Barturen sorprende por los materiales con los que están elaborados los belenes: «Algunos de Ecuador está hechos en tagua, que es una semilla que llaman el marfil vegetal porque es muy dura y se parece, aunque la mayoría son de madera». Dentro de unas calabazas, de una corteza de pino, en la cáscara de una nuez o una avellana y hasta dentro de unas cajas de cerillas están hechos algunos de estos belenes. «De Portugal, donde les llaman pesebres, tengo uno que está dentro del tapón de corcho de una botella», detalla.

En cuanto a los procedentes de Perú destaca: «Las figuras están vestidas con los trajes típicos de las distintas regiones del país y todos son hechos a mano».

Otro de los atractivos de la colección es la variedad de países de procedencia, entre los que no falta Italia, donde los historiadores consideran que Francisco de Asís inventó la instalación del belén. Lo hizo, en la Navidad de 1223, mientras, vestido con harapos, rezaba en la pequeña ermita de un bosque y en medio de una fuerte nevada.

Barturen también tiene un nacimiento procedente de Belén, con las figuras de María, Jesús y José talladas sobre un trozo de olivo, y otros más exóticos, como los de Sudáfrica o Marruecos, donde es poco habitual que alguien monte un belén (al menos con este significado religioso). Con estas figuras Barturen logra que hoy no acaben las fiestas de Navidad en su casa, donde todo el año hay decenas de belenes.