Jacobo, jugador del Pontevedra, y su hermano menor Oki, del Rápido de Bouzas, se enfrentarán el domingo por primera vez en un partido oficial en Pasarón
04 dic 2014 . Actualizado a las 07:37 h.El duelo que enfrentará el domingo al Pontevedra y al Rápido de Bouzas tendrá un aliciente especial para dos jugadores, el granate Jacobo y el aurinegro Óscar Millán Oki. Por primera vez, estos dos hermanos buenenses se enfrentarán en un campo de fútbol en un partido oficial, lo que les obligará durante 90 minutos a dejar a un lado los sentimentalismos para luchar por los intereses de sus respectivos equipos.
El mayor de los dos es Jacobo, que a sus 25 años se ha convertido en una pieza clave en el centro del campo del Pontevedra. El centrocampista granate reconoce que no será un partido más ya que «desde que empezamos a jugar al fútbol será la primera vez que coincidamos en un campo. Aunque a ver si tenemos la suerte de salir los dos en el once», apunta.
En la misma línea se expresa Oki, cinco años menor que Jacobo, y que admite que hasta hace poco ni se había planteado la posibilidad de enfrentarse a su hermano. «Hace cinco años recuerdo que lo iba a ver al campo de O Morrazo cuando estaba en el Alondras, pero nunca imaginé que jugaría contra él», señala. Por ello, los dos reconocen que «si coincidimos será una experiencia bonita». Aunque, como explica Jacobo, esta vez los buenos deseos entre hermanos deberán esperar a la próxima jornada. «Le desearé suerte pero a partir del siguiente partido, que ya sabe que quiero que gane siempre», asegura.
Pero si bien el encuentro del domingo será el primero oficial en el que ambos coincidan, ya tienen un largo bagaje de enfrentamientos en duelos entre amigos. Y, cosas del destino, también en estos han sido casi siempre rivales porque, según Jacobo, a Oki «no le gustaba jugar conmigo». El pequeño de los Millán Blanco, además, desvela que «él [Jacobo] es del Madrid y yo del Barça, así que en casa siempre hay rivalidad. Pero sana, la verdad», aclara. Por tanto, el choque del domingo será un episodio más de esa competitividad que ambos demuestran, porque como explica Jacobo «en el campo no hay amigos». Eso sí, insiste en que todo volverá a la normalidad cuando pite el árbitro el final. «Después, en casa, ya analizaremos el partido», señala.
La buena sintonía entre hermanos queda clara cuando se les pide que cada uno defina al otro. No en vano, de la boca de ambos solo salen elogios. Así, Oki ensalza de Jacobo que «tiene mucha calidad, una buena zurda y por dentro juega muy bien». Y en términos similares se expresa el granate al definir a su hermano como «un interior zurdo, que puede jugar en ambas bandas, con buen golpeo de balón... Somos jugadores muy parecidos, aunque quizá él sea un poco más rápido», destaca. Y añade una cualidad que, a su juicio, es la que quizá más les diferencia. «La gente dice que él es más guerrero, que tiene más carácter, más sangre que yo, que soy un jugador más tranquilo», señala.
Así las cosas, si alguien va a sufrir en la grada el domingo serán, sin duda, sus progenitores. Tanto que Jacobo cree que, por una vez, no querrán ver ganar a sus hijos. «Nuestros padres seguro que quieren un empate, para que no haya problemas en casa», bromea. Y es que, aunque los dos demuestren ser buenos hermanos, en esta ocasión serán, mientras ruede el balón, duros rivales.