En la guía Menores, ni una gota se describen en clave de humor cuatro perfiles de progenitores en los que, de vez en cuando, no podemos evitar caer (aunque, evidentemente, no es la manera ideal de actuar)
1. PADRES Y MADRES QUE PARECEN PERTENECER A LAS FUERZAS DE SEGURIDAD DEL ESTADO
n El detective: «¿Dónde estuviste ayer? ¿A qué hora fue eso? No me coincide, porque a esa hora pasé yo por ahí y no os vi. Te he pillado, me estás mintiendo».
n El policía: «Échame el aliento». «Enséñame lo que llevas en los bolsillos». «Deja el móvil en esta bandejita fuera de tu habitación antes de irte a la cama».
n El interrogador: «¿Con quién fuiste? No los conozco, háblame de ellos». «¿Con quién volviste a casa? ¿Qué tomaste?».
2. LOS QUE VAN DE COLEGAS
n El pasota: «Ya eres mayorcito para que tenga yo ahora que andar controlando lo que haces, solo faltaría. Búscate la vida».
n El enrollado: «¡Hombre! ¿Y todavía sigue abierto ese sitio? Anda que no me he pasado yo noches allí tomando algo con los colegas. ¿Siguen dando esa leche de pantera tan buena? Buf, cómo se subía a la cabeza, qué recuerdos...».
n El inocentón: «Claro, hijo, tienes que divertirte. Y yo me fio totalmente de ti, tú sabes lo que hay que hacer en cada momento. Y, bueno, si dices que los demás se vienen tan tarde, pues tu también te vuelves con ellos».
n El Banco de España: «Toma, hijo, toma, sal y diviértete» («Ya que no nos vemos mucho deja que te compense un poco con estos billetes»).
3. LOS ADICTOS A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
n El tuitero: «Ya he visto en Twitter que este fin de semana habéis quedado en el parque. Por cierto, pobre Raquel, mira que dejarla Juan, con lo maja que es ella».
n El progenitor »smartphone»: «Ya te mando un whatsapp y me contestas con quién estás y dónde (me mandas geolocalización y foto de la pandilla). Me vas enviando mensajes cada hora, no te olvides. Y cuando salgas hacia casa me avisas para que yo esté pendiente».
4. LOS PROTECTORES
n El miedoso: «¿Pero cómo vas a salir a estas horas, con el frío que hace y lo oscuro que está? Mira, mamá y yo nos vamos al cine y tú invitas a tus amigos a casa a comer pizza». «Hijo mío, vas a acabar con mi salud. ¿No sabes que desde que sales por la puerta hasta que vuelves a casa estoy con el alma en vilo? Esto es un sinvivir».
n El sirviente: «Dime dónde has quedado y yo te llevo. Luego te recojo a la hora que tú quieras, por mí no te preocupes. Tú me llamas y me despiertas y voy a buscarte adonde haga falta, pero por favor no vuelvas solo».