Malos tiempos para la institución empresarial

La Voz

FIRMAS

La dimisión de Celso Barbosa se produce en un momento más que incierto para la cámara ourensana y para todas las que existen en la comunidad autónoma gallega, que están pendientes de la aprobación de una ley autonómica que dictamine su futuro y establezca el papel que deberán desempeñar de cara al futuro.

situación actual

Un millón en pérdidas. La institución cameral ha afrontado durante los dos últimos ejercicios unas pérdidas de casi un millón de euros. El desfase entre ingresos y gastos en el 2012 fue de medio millón de euros, mientras que el ejercicio del 2013 acabó con un déficit de más de 440.000. Aunque la entidad actualmente no tiene deudas -gracias al remanente acumulado en las épocas de bonanza- y, según su presidente en funciones, dispone de fondos para aguantar al menos un año, desde el mes de septiembre ha puesto en marcha un ERE con el que se pretende reducir a la mitad los gastos en personal. Esa regulación afecta a sus 19 empleados, que han visto reducida su jornada laboral al 50 %. Pese a ello, se mantienen todos los servicios gracias a que se ha realizado una profunda reorganización del trabajo.

el origen del problema

La supresión del pago de las cuotas. Era el tradicional sustento de las cámaras de comercio pero su obligatoriedad para las empresas quedó anulada en octubre del año 2010, apenas unos meses después de la llegada al puesto de presidente de Celso Barbosa. A partir de ese momento los ingresos se limitaron a las aportaciones voluntarias y a la prestación de servicios concretos. Las dificultades afectan no solo a la cámara de Ourense, sino a todas las de Galicia, algunas de las cuales se encuentran en una situación aún peor. La de Ferrol, por ejemplo, tiene una deuda de más de tres millones.

elecciones

Suspendidas. El mandato de Barbosa Rodríguez cumplió los cuatro años hace meses, por lo que debería haberse iniciado un nuevo proceso electoral antes del verano. Sin embargo, debido a la situación actual todos los cargos quedaron prorrogados tanto en Ourense como en resto de ciudades que tienen cámara hasta la aprobación de la nueva normativa, que en estos momentos está siendo elaborada por la Consellería de Industria. La fecha límite para su desarrollo es el 31 de enero del 2015. Barbosa no ha querido afrontar ese tiempo añadido de mandato, lo que obligará a afrontar la elección de un nuevo presidente en las próximas semanas. Es evidente que ese puede no ser ahora un cargo demasiado apetecible.

qué hace la cámara

Cuatro mil usuarios. La Cámara

de Comercio de Ourense atendió el año pasado a más de 4.000 usuarios, contribuyó a la puesta en marcha de 78 iniciativas empresariales, acogió otras 13 en su vivero de empresas e impartió formación a cerca de dos mil alumnos. La finalidad de la entidad es «representar, promover y defender los intereses generales del comercio y la industria de la provincia de Ourense». La sede principal está en la capital, aunque tiene oficinas en Verín y O Barco.

el futuro

Delimitar funciones y buscar sostenibilidad. La Xunta se propone reforzar la contribución de las entidades camerales la internacionalización de las empresas. En sus últimas reuniones el pleno ourensano ha pedido además a las empresas locales que apoyen a la institución, desde donde también se considera clave el soporte de instituciones como los ayuntamientos o la Diputación provincial.