Reinventándose en Centroeuropa

Carlos Andrés Vázquez, natural de Cartelle, ha encontrado estabilidad económica y laboral en Suiza


OURENSE / LA VOZ

La precariedad laboral existente en España fue el detonante de la decisión «durísima» que Carlos Andrés Vázquez, ourensano de O Peto (Cartelle) de 33 años, tomó hace tres años: emigrar a Suiza. Tuvo que «deixar todo, amigos, noiva, a afección ao enduro, por non haber curro». Se pasó un año entero buscando trabajo aquí después de no aceptar las «condicións degradantes» que le ofrecía la última empresa para la que trabajó.

En Suiza tenía familia que le podía ayudar a empezar de nuevo y eso fue determinante para elegir el país centroeuropeo como destino laboral. Encontró trabajo de fontanero y después de tres años allí, Carlos Andrés afirma que está muy contento. «Aquí hai traballo se falas o idioma, só hai un 3 % de paro», expone el ourensano. La inversión, en tiempo y dinero, para aprender el idioma -francés en su caso, pues reside en el cantón de Vaud- le supuso seis meses de clases y tres mil euros. «O idioma é fundamental, a primeira semana xa empecei as clases; ía despois de traballar e despois do primeiro ano xa o falaba bastante ben. O importante é falalo tódolos días e así apréndese rápido», relata Carlos. Aprender el idioma y tener familia cerca le facilitó la adaptación. Cuando llegó a Suiza, allí residían una hermana y su cuñado. Ahora ya son tres los hermanos Vázquez que están en la diáspora.

Este ourensano reside en una pequeña aldea deYens. A diez kilómetros está la villa más próxima, Morgues, y a otros veinte, la ciudad de Lausana. En este entorno, Carlos Vázquez explica que se relaciona con «xente de todas as nacionalidades». Cuenta que en el cantón de Vaud, de habla francesa, «a sociedade suíza é algo máis aberta ca noutros cantóns de fala xermánica, onde son serios e metódicos, pero hai de todo coma en botica», asume. Desde la crisis, observa que está llegando mucha gente de España y de otros países que suponen un importante número de inmigrantes para localidades tan pequeñas. Algunos han llegado a la aventura y no han encontrado trabajo. Otros sí, matiza.

El día a día en Suiza le resulta «un pouco aburrido». Lo resume en trabajar y aprovechar el fin de semana para comidas familiares o para hacer rutas de senderismo en la bella naturaleza que ofrece el país helvético. El primer año que llegó se compró unas raquetas de nieve. Y tuvo que cambiar su afición por el enduro, más restringido allí, por la bicicleta de montaña o el senderismo.

A pesar de que extraña Galicia y sus amigos, Carlos Vázquez reconoce que «Suíza é un dos mellores países do mundo para vivir» y por ahora no cree que vaya a cambiar de destino laboral. Aunque el coste de la vida es alto en Suiza, Carlos considera que en España y en Galicia, lo es más. «Aí temos a electricidade e a gasolina máis cara. Se aí se gañan mil euros e aquí cinco mil ao mes, o coste da vida é máis caro en España e aquí aínda que os gastos sexan elevados, pódese aforrar», analiza Carlos Vázquez.

Sigue en contacto con su tierra natal y con su gente. Suele venir un par de veces al año, a pasar las vacaciones del mes de agosto y otro par de semanas en Navidad. Incluso se acerca algún fin de semana, aprovechando que hay vuelos directos y baratos entre Ginebra y Santiago de Compostela. Al final, dice, no es verdad que haya más vacaciones en España que allí. En el día a día, Internet facilita la comunicación con sus amigos de aquí.

carlos andrés vázquez rodríguez fontanero

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
8 votos

Reinventándose en Centroeuropa