Los productos marinos ya dieron renombre internacional a Sanxenxo en los tiempos más remotos, siglos antes de la llegada de los romanos a Galicia
28 ago 2014 . Actualizado a las 07:00 h.El arqueólogo Rafael Rodríguez dio ayer una charla sobre el yacimiento en Sanxenxo na Historia.
-¿Qué hay en A Lanzada?
-Un poco de todo. A Lanzada tiene un gran pasado y es un yacimiento complejo. Parecía un castro con una necrópolis romana, pero en nuestra excavación aparecieron las pruebas de un centro comercial: una factoría prerromana de explotación de productos del mar en salazón.
-¿A qué época nos referimos?
-El primer momento de ocupación humana de A Lanzada se sitúa en torno al siglo IX antes de Cristo, por referencias a anteriores excavaciones. Nosotros no llegamos a ir a un nivel tan antiguo, nos quedamos con el hábitat de la Edad de Hierro y los siglo tercero y segundo antes de Cristo sobre todo.
-¿Qué encontraron?
-Reexcavamos una parte que ya lo había sido de 1950 a 1970. Había estructuras que se identificaban como una muralla, pero no estaba claro. Ahora se demostró que la muralla era realmente un muro de aterrazamiento. Había cabañas más o menos castrexas, y también grandes estructuras de la Edad de Hierro, que resultaron ser una factoría de salazón, de clara tradición mediterránea, un almacén y piletas de arcilla que se usaron para este fin.
-¿Y cómo es posible esta relación mediterránea?
-En base a diferentes contactos que se produjeron desde el siglo V a.C. y que fructificaron trescientos años después. Probablemente tuvo que ver con el control que Roma ejercía ya en el Mediterráneo y a los comerciantes de Cádiz y del norte de África se quedaron sin su salida a ese mar. Lo único que les quedó para continuar con su comercio era la fachada atlántica.
-¿Hubo gente del sur de España en A Lanzada en esa época?
-Es complicado decirlo, como una localidad no, pero es seguro que alguien tuvo que venir a enseñarles cómo hacer la salazón así. Es posible que hubiese algunas personas de fuera, pero el gran núcleo es castrexo, de galaicos, que se ocupan de la producción y la controlan. En lo que en los años 1970 se llamó el sector exterior apareció un importante volumen de material púnico, mezclado con cerámica galaica.
-¿Y qué pasó cuando llegó Roma?
-A Lanzada se desarrolló probablemente como una explotación de sal. No tenemos datos arqueológicos, pero si hay salinas muy importantes en el siglo X después de Cristo, es que esas salinas son mucho más antiguas y creo que de época romana.
-¿Se nota la presencia romana?
-Sí, las formas redondeadas de las casas pasan a ser de escuadra y cartabón y también hay materiales cerámicos romanos como terra sigilata, que era la de lujo.
-¿A dónde iba la salazón?
-No lo sabemos seguro. Es probable que parte fuese para abastecer a los comerciantes del sur de España que llegaron aquí, pero también que la mayoría se destinase a las élites indígenas de las Rías Baixas. Encontramos cerámicas de almacenaje galaico que aparecen en el entorno del almacén central de la factoría.
-¿Por qué decayó este poblado hasta su desaparición?
-No lo tenemos claro, pero probablemente por competitividad con otros núcleos como Vigo y por la inestabilidad política y económica. En el siglo X de nuestra era vuelve a ocuparse con una torre defensiva. Vemos una constante transformación desde la Edad del Bronce Final, el castro factoría, la villa romana con las salinas, el establecimiento militar medieval y los chalés actuales.
-¿Qué puede decirnos de sus costumbres?
-A nivel del mar explotaban todo su entorno y en el siglo II a. C. empiezan a usar redes. En el cuncheiro [basurero antiguo] aparece caballa y sardina desde esa época. Pescan congrio, faneca, de todo, y también marisco, con un aprovechamiento muy potente de las lapas, que hoy no las apreciamos. También comen mejillón, ostra, navaja y berberecho. Hemos encontrado marcas de dientes de habitantes del siglo segundo en huesos de animales. Por los huesos sabemos que hay vacas, ovejas, cabras, cerdos y gallinas, pero también jabalí y hasta lobo.