Dos son los condicionantes de las ediciones más multitudinarias de la Festa da Auga: que coincida en fin de semana y que haga buen tiempo. Lo primero está garantizado en la edición del 2014, pero respecto a lo segundo, es muy pronto para que los servicios meteorológicos se atrevan a mojarse.
En principio, parece que podría estar bueno. Tras un domingo invernal y un paréntesis de sol en la jornada de ayer, hoy se espera otro mal día, pero el tiempo debería ir mejorando a lo largo de la semana, y al menos hasta el jueves, se prevé que los claros y las nubes sustituyan a las lluvias del fin de semana. Si se sigue en esa línea, el viernes y el sábado debería estar bueno, pero todavía es pronto para afirmarlo con rotundidad. De esa circunstancia depende mucho que las cuentas que hizo Renfe se cumplan o no.
Pasados por agua
Lo que está claro es que las actividades con las que se abrió el programa de fiestas de San Roque no tuvieron esa suerte. El tiempo no hizo más que chafar al chill out de A Concha, cuya inauguración tuvo que retrasarse una semana y que todavía no encontró un solo día bueno para que la gente se anime a acudir a las nueve a la playa.
Parecida situación se encontraron las barracas de feria y los mercadillos abiertos al público en las calles del centro de la ciudad, que todavía no tuvieron una gran afluencia de público porque el domingo no invitaba a pasear.
Mejor suerte tuvieron los comerciantes, a los que favoreció el mal tiempo, que llevó a cambiar la playa por la carpa de Expoferta en la explanada del auditorio. Las ventas fueron razonablemente bien.